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Se acaba el curso, cierra el colegio y lo que para muchos niños es sinónimo de vacaciones para otros supone dejar de ingerir una comida sana al día y quedarse encerrados en casa. Es la imagen que hay detrás de las playas abarrotadas y que la ONG Educo intenta revertir con su programa de becas comedor verano.

En España existen 284.000 niños y niñas menores de 18 años que no pueden permitirse una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días, un dato preocupante que ha aumentado un 6 % entre 2016 y 2017.

"Hay más de 2,5 millones de niños en riesgo de pobreza y exclusión, que no se ven. Detrás de las imágenes de playas llenas hay muchos niños que no se pueden ir de vacaciones y que pasan el verano solos, encerrados en casa. En Educo tratamos de romper ese espacio de soledad y que puedan tener actividades con otros niños", señala a Efe Victor Ruibal, responsable de programas de la ONG.

Este verano Educo lanza de nuevo la campaña de becas comedor en las 17 comunidades autónomas, con las que da apoyo a las familias no solo para que sus hijos puedan tener una comida sana al día, sino que van más allá ofreciendo actividades de ocio y tiempo libre saludables a través de entidades sociales.

"Intentamos favorecer espacios donde la infancia se sienta protegida en verano", ha precisado.

A lo largo del año, la ONG ayuda a más de 6.000 niños y reparte unas 500.000 comidas al año en los colegios. En verano, a 4.000 menores y 140.000 comidas.

Nieves y su hijo David, de 11 años, se benefician de estas becas desde hace dos años, cuando venciendo los reparos, expuso su situación a los responsables del Colegio Público Asturias, ubicado en el madrileño barrio de Vallecas.

"Me costó muchísimo pedir ayuda, me daba mucha vergüenza, pero ahora ya no me da y lo cuento para que otras familias lo hagan también", asegura a Efe.

Trabajaba en un hotel, estaba fija, tenía su piso y su coche. "Una vida ideal" con su hijo y su pareja, que se truncó cuando una enfermedad de colon le obligó a encadenar bajas durante tres años.

"Fui despedida del trabajo y ahí empezó el declive, caí en depresión, me separé y me encontré sola con mi hijo y sin poder comprar una barra de pan", asegura.

Aunque al principio le ocultaba la situación con excusas como que había olvidado ir a comprar cuando su hijo le preguntaba por qué no había yogures en la nevera, llegó un momento en que "no lo puedes tapar y se lo tienes que contar para que vea la realidad".

Ahora David recibe estas ayudas no solo en invierno sino también cuando cierra el cole. "Gracias a ellos he tenido cubierto el verano durante dos años".

La situación de Nieves se repite en otras familias del barrio. Lo sabe bien Ana Yunta, directora del Colegio Asturias, quien advierte que, a pesar de que los datos económicos globales han mejorado, "todavía hay familias que no han levantado cabeza, incluso aunque tengan trabajo".

"Muchas veces nos enteramos de las situaciones familiares por el estado de los hijos, nos damos cuenta de que algo está pasando porque el niño ya no es como era", recalca esta profesora, que precisa que cuando un niño no se alimenta bien se nota, no solo porque llega cansado por la mañana, sino también porque está "como triste".

Se muestra convencida de que estas ayudas cambian "totalmente" la vida de las familias, porque "hay gente que no quiere ir a pedir a Cáritas o llevar a sus hijos a un comedor social; son familias normalizadas que se han visto en una situación sobrevenida, lo que nos puede pasar a cualquiera".

La directora del colegio incide en que "cuando hablamos de los niños que no comen pensamos en familias de unas determinadas características o en determinados colectivos, pero no es así. Son familias estructuradas, normalizadas, que no quieren pedir porque se mueren de la vergüenza y hemos visto muchas desde el inicio de la crisis".

En el marco de la campaña, Educo ha grabado un anuncio que pone de manifiesto que en muchos casos "la pobreza es un vecino más" y que las familias que pasan por un momento complicado económicamente no piden ayuda por vergüenza".

Teresa Díaz