EFESegovia

Después de 35 años luchando contra el tráfico de drogas en Galicia y sus efectos mortales en una parte importante de la población, si algo tiene claro la activista Carmen Avendaño es que sin presión social "los políticos están ciegos y sordos".

En una entrevista con la agencia EFE con motivo de su participación este domingo en Segovia en el IX Encuentro Mujeres que transforman el mundo, Avendaño ha insistido en que hay muchos comportamientos sociales que merecen una mayor atención política, sin embargo, "sin un movimiento social riguroso y serio no se suele conseguir captar la atención".

De hecho, ha recordado que en Galicia fue a raíz de la denuncia de las madres, organizadas por la propia Avendaño en los años 80, cuando las instituciones comenzaron a tomar medidas y se abrieron las investigaciones policiales a algunos de los narcos más reconocidos del país, como Oubiña, Miñanco o Charlín.

La impunidad era la tónica general y los narcotraficantes eran "intocables y respetados como empresarios" que buscaban "dinero y poder", por lo que les resultaba fácil deslumbrar a los jóvenes que querían ser como ellos, pero en realidad "nos mataban a los hijos", relata Avendaño.

Ante esta situación y la venta de drogas con total tranquilidad en 33 establecimientos de Vigo, Avendaño reunió a este grupo de madres que, aunque al principio se dedicaban a visibilizar el problema, años más tarde se convirtieron en la organización "Levántate" con miles de afiliados que contribuyeron a modificar los tipos jurídicos, sociales y penales y a reintegrar a los afectados.

A pesar de los logros de estas tres décadas, Avendaño lamenta que las drogas todavía "siguen invadiendo el mercado" y no se ha conseguido generar una fuerte conciencia en los jóvenes sobre los perjuicios que ocasionan, ya que siguen resultando "atractivas" por las nuevas sensaciones que producen.

Eso sí, ha admitido que uno de los aspectos más positivos es que las familias están mucho más formadas y preparadas para afrontar estas adicciones, por lo que la situación se combate mejor y con menos "dramatismo".

Además, los afectados conocen las vías de escape, las posibles enfermedades y acuden con más frecuencia a una red asistencial que, tal y como ha señalado, es bastante buena en todo el país.

Por otra parte, ha opinado que la marihuana se terminará por legalizar y se sumará a otras drogas que provocan incluso más adicción, pero que son legales, como el alcohol o el tabaco.

A su juicio, es un paso que se dará para evitar que sea un negocio ilegal, pero ha insistido en que tiene que quedar ahí, no puede llegar a otras sustancias como las anfetaminas o la heroína.

Eso sí, la legalización tiene que ir acompañada de constantes campañas de sensibilización e información, tal y como se hace con el tabaco, para evitar un consumo masivo.

En cuanto a las series y documentales sobre estas realidades -"Heroínas", "Ni locas, ni terroristas" o "Fariña"- ha reconocido que no ha visto ninguna porque es "muy crítica" con todo lo relativo a su historia, y ha admitido que este tipo de producciones tienen ventajas y desventajas, ya que a mucha gente "le abren los ojos", pero a otros "les despiertan la curiosidad".

La asociación "Levántate" no solo trabaja con personas vinculadas a las drogas, también para la inserción social y la mejora de la calidad de vida de los más desfavorecidos. En 2018 atendió a más de 2.300 personas.

Por Claudia Carrascal