EFEBarcelona

Cataluña ha registrado este sábado una leve mejora en los datos de la COVID, pese a sumar 1.546 contagios y 61 muertes, en un fin de semana para el que las autoridades habían lanzado mensajes de prudencia por ser el primero en el que la restauración puede abrir, aunque la lluvia ha frenado la afluencia de clientes.

Los bares y restaurante de Cataluña se han encontrado con un día lluvioso o con nubarrones en toda la comunidad, lo que ha frenado a la clientela, que ha optado mayoritariamente por quedarse en casa.

Las terrazas de estos locales se han visto este sábado prácticamente vacías, excepto algunas que cuentan con toldos para protegerse de la lluvia, y los que pese a todo se han acercado a estos locales han debido refugiarse en su interior, donde el aforo está limitado al 30 por ciento.

El sector espera que la mejoría del tiempo prevista para mañana anime a los clientes a acudir a los locales de restauración, y en este sentido ha notado un aumento de las reservas para el domingo.

El Departamento de Salud ha informado hoy de que ha bajado una centésima la velocidad de propagación del virus (Rt) hasta 0,76 y sigue disminuyendo la presión hospitalaria.

Según los datos epidemiológicos actualizados este sábado por el Departamento de Salud, el número de personas hospitalizadas por COVID-19 es hoy de 1.655, 93 menos que ayer, de las que 468 están en las unidades de cuidados intensivos, cuatro menos que la víspera.

El riesgo de rebrote del coronavirus (EPG), índice de crecimiento potencial de la epidemia, sigue descendiendo y se ha situado en 216 puntos -18 menos que ayer-, lejos del máximo de 1.046 puntos que se alcanzó el 23 de octubre.

El número de fallecidos en Cataluña por COVID-19 contabilizados desde el inicio de la epidemia asciende a 15.797, de los que 61 han sido reportados desde ayer, con una tendencia consolidada a ir disminuyendo la mortalidad.

Esta disminución se refleja en que, si entre el 4 y el 10 de noviembre fallecieron por COVID en Cataluña un total de 487 personas, del 18 al 24 de noviembre han muerto 319.

En esta línea, el conseller de Interior, Miquel Sàmper, ha explicado que el gobierno catalán estudia con los técnicos la posibilidad de excluir a los niños del cómputo para las limitaciones de personas que pueden acudir a las cenas de Navidad, dado que los expertos han constatado que tienen baja capacidad de contagio.

En cualquier caso, Sàmper ha subrayado que hay que tener claro que estas fiestas no serán como las otras: "No podemos pretender superar la segunda ola con la máxima garantía de evitar una tercera pensando que la Navidad será como el año pasado".

Sobre la semana que viene, Sàmper ha apuntado que el Govern no prevé por ahora ampliar el confinamiento municipal de fin de semana a todos los días del puente festivo de diciembre, con lo que a partir del lunes día 7, a las 6 de la mañana, los catalanes podrán moverse libremente por la comunidad.

El dato más pesimista de la jornada lo ha dado el presidente de la patronal de la pequeña y mediana empresa PIMEC, Josep González, quien ha alertado de que un 30 por ciento de las pequeñas y medianas empresas de Cataluña, sobre todo las regentadas por autónomos y las de los sectores que más tiempo han estado inactivos, cerrará en los próximos meses como consecuencia de las dos oleadas de la pandemia de la COVID-19.

González ha añadido que la pandemia también provocará que otro treinta por ciento de los actuales expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) concluyan con despidos.

El presidente de PIMEC ha reconocido que se trata "de unas cifras tremendas" en una situación "muy triste", y ha reiterado que es preciso que la Administración aumente las partidas destinadas a las ayudas a las empresas, especialmente los autónomos porque, además, ello le saldrá más barato al Estado que hacer frente al drama social del paro y el coste del desempleo.

En Barcelona, la alcaldesa Ada Colau, y el primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, han presentado este sábado el programa de actividades para esta Navidad "especial y difícil" en la capital catalana, que ha tenido que "adaptarse" por la pandemia del coronavirus y las medidas restrictivas.

Cuarenta días de actividades, más de cien conciertos, un espacio habilitado en el Fórum para que los más pequeños puedan entregar con cita previa sus cartas a los Reyes Magos, fuegos artificiales en Nochevieja pensados para que puedan verse desde casa y campanadas "descentralizadas" en los barrios marcarán esta atípica Navidad en la capital catalana.

El consistorio barcelonés ha suspendido la cabalgata de Reyes, pero ha habilitado un espacio en el Fórum para que los niños puedan, con cita previa, entregar sus cartas entre el 28 de diciembre y el cinco de enero, y donde el contacto con sus Majestades y los pajes será virtual.

Para otra de las fiestas por excelencia, la de Nochevieja, una vez descartada la multitudinaria celebración en la avenida María Cristina de años anteriores, el ayuntamiento ha ideado un espectáculo en el momento de las campanadas para que pueda verse desde los balcones y ventanas de casa en la mayor parte de la ciudad.