EFEArguineguín (Gran Canaria)

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) ha pedido este lunes que no se vuelva a repetir el modelo de campamento "calabozo" creado en Arguineguín, donde la vulneración de derechos que se han cometido la resume bien, a su juicio, la imagen de los últimos en abandonar el muelle: 27 personas con covid que, aun así, seguían durmiendo en el suelo.

"Es sintomático que las últimas 27 personas que abandonaron anoche este lugar eran personas con covid que dormían en el suelo. Eso era el muelle de Arguineguín", ha señalado el portavoz de CEAR en Canarias, Txema Santana, en el exterior del muelle, mientras los servicios de limpieza desinfectaban un campamento ya vacío.

CEAR ha subrayado que las organizaciones que venían denunciando hace tiempo las condiciones que soportaban los inmigrantes en el interior de ese campamento, a veces durante semanas, no se toman su desmantelamiento "como una victoria", porque la realidad es que el paso que se dio este domingo al vaciarlo "era indispensable desde el mismo día en que se montó", hace tres meses y 10 días.

"Arguineguín fue una improvisación y ha hecho las veces de calabozo. En este muelle va a quedar el lamento de las madres que veían como las separaban de sus hijos, los muchos migrantes que no tenían asistencia letrada, las miles de personas que fueron hacinadas, los muchos que durmieron a la intemperie", ha señalado.

CEAR exige que este modelo no se repita, que el sistema de acogida humanitaria "fluya" y que el centro de acogida temporal de extranjeros de Barranco Seco, en Las Palmas de Gran Canaria, funcione de tal manera que nadie vuelta a estar allí detenido más allá de las 72 horas que fija como límite la legislación.

Pero, además, advierte de que el "Plan Canarias" que el Gobierno central ha anunciado para crear en las islas más campamentos con 7.000 plazas que sustituyan a los complejos turísticos utilizados hasta ahora para albergar a quienes llegaban en las pateras "va a fracasar" si no hay solidaridad del resto de España con el archipiélago en el reparto de estas personas.

"Hacemos un llamamiento al Estado y a la UE a comprender que las islas europeas no pueden ser solo territorios de recepción, donde se creen miles de plazas de acogida. Este plan ha fracasado en otros territorios. El plan Canarias va a fracasar, lo podemos decir ya, si no se acompañan las medidas presentadas con traslados ágiles, periódicos y transparentes a territorio continental. Está abocado al fracaso", ha defendido Santana.

CEAR cree que en el caso de Arguineguín el informe del Defensor del Pueblo ha sido "la gota que colmó el vaso", pero recuerda que antes hubo denuncias de otras organizaciones y pasaron por el muelle "diputados, responsables de partidos, responsables autonómicos y varios ministros" sin que se hiciera "nada".

Por su parte, la alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno (Ciuca), ha pedido al Gobierno de España que no vuelvan a producirse circunstancias como las que se han vivido "en este muelle de la vergüenza, porque los migrantes no merecen el trato indigno que se les ha dado".

Bueno, que llevó el campamento a los tribunales, ha agradecido al presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres (PSOE), que apoyara su petición para que fuera desmantelado.

"No se va a volver a repetir", ha señalado la alcaldesa, que considera que el desembarco en Arguineguín de los inmigrantes rescatados en las pateras debe hacerse como se hacía antes de montar el campamento: ofreciendo a esas personas la primera asistencia en el puerto para luego trasladarlas a otros recursos de acogida.

Onalia Bueno se ha felicitado, además, de que la Fiscalía de Canarias haya recurrido el archivo de su denuncia sobre las condiciones del campamento, "porque eso no puede quedar así", como tampoco puede ser, ha añadido, que siga sin saberse "quién dio la orden" hace dos semanas de sacar del muelle a 227 inmigrantes que no tenían en ese momento ningún otro lugar adonde ir.

El campamento de Arguineguín se montó el pasado 20 de agosto, con una capacidad teórica para 400 personas. Sin embargo, la incesante llegada de pateras y la escasez de plazas de acogida provocó que en su interior llegasen a hacinarse más de 2.600 personas.