EFEBase de lanzamiento de Xichang (China)

El último satélite del sistema de geolocalización Beidou (BDS) de China, su alternativa al estadounidense GPS, se lanzará mañana a las 10.11 horas locales (02.11 GMT), lo que le permitirá ofrecer este año servicios de posicionamiento y navegación a nivel global.

Tras varios días de especulaciones sobre el lanzamiento, el director general de la Oficina de Navegación por Satélite de China (CSNO), Ran Chengqi, confirmó hoy a Efe que el último Beidou-3 saldrá mañana al espacio adosado al cohete "Larga Marcha 3B" desde la base de Xichang, en el remoto sur del gigante asiático.

Ran explicó hoy, ante la plataforma de lanzamiento en la base, que serán necesarios unos 45 minutos desde que el cohete despegue hasta que el satélite se sitúe en la órbita terrestre y solo entonces podrá confirmarse que la operación ha sido exitosa.

El cohete 3B de la serie "Larga Marcha", de más de 50 metros de largo, está ya instalado en la lanzadera y llevará adosado al satélite Beidou en su parte delantera.

El centro de lanzamiento de Xichang se encuentra situado a 65 kilómetros de la ciudad del mismo nombre, escondido en un desierto paraje entre las verdes montañas de la zona más meridional de la provincia de Sichuan.

UN SISTEMA "MAS PRECISO" QUE COMBINA COMUNICACION Y NAVEGACION

En declaraciones al reducido grupo de medios internacionales que han tenido acceso al lanzamiento, Ran, que es también el portavoz del sistema BDS, aseguró que, tras su conclusión, el Beidou dispondrá de un "alto rendimiento y una gran estabilidad"

"Es innovador porque es el primer sistema en el mundo que combina las dos funciones de comunicación y navegación", dijo, y destacó sus múltiples posibilidades de aplicación "no solo en el terreno de la seguridad nacional, sino para el desarrollo económico y social del país y del mundo".

Asimismo, subrayó la "alta precisión" del Beidou que "lo distingue de otros sistemas de navegación", con un margen error de 10 centímetros frente a los 30 del GPS.

Además, aseguró que "su mayor ancho de banda le permitirá transmitir vídeo y largos volúmenes de documentos", lo que calificó de "otra ventaja del sistema que permite la combinación de los servicios de comunicación con los de geolocalización".

Respecto a la eventual competencia con el GPS, señaló que "la cooperación y la integración" son "el futuro de la navegación" y aseguró que Beidou es "un sistema global que podrán usar los habitantes de cualquier parte del mundo".

Ran afirmó que cerca de 200 países han "solicitado ya a China las tecnologías BDS, que exporta actualmente a más de cien países" y pronosticó que se convertirá en uno de los sistemas "más potentes en el futuro".

Dijo también que China y la Unión Europea (UE) han establecido un mecanismo de cooperación intergubernamental y que el sistema de navegación chino y el europeo Galileo han colaborado en el terreno de la "compatibilidad e interoperatividad", además de realizado "intercambios técnicos" entre sus respectivas industrias.

VEINTE AÑOS DE TRABAJO

El cohete portador ha sido sometido a una serie de pruebas antes de ser abastecido de propelente convencional y criogénico, tras lo que se ha comprobado que está en condiciones de cumplir los requisitos de la misión, indicaron hoy sus responsables.

El satélite, cuando entre en órbita, completará la red de 35 aparatos de la tercera generación (BDS-3) del sistema Beidou (Osa Mayor en chino), que el país asiático impulsó en 2015 para poder ofrecer una cobertura global de posicionamiento.

China comenzó a construir el Beidou hace 20 años, con el objetivo de ser autosuficiente en tecnología de navegación y disponer de una sistema alternativo ante el predominio de EE.UU. en el sector.

Se compone de dos constelaciones de satélites separadas. El Beidou-1 consta de tres satélites que desde 2000 han ofrecido cobertura limitada y servicios de navegación y posicionamiento para China y algunos países vecinos.

El Beidou-2 comenzó a operar en diciembre de 2011 con diez satélites en órbita y ha ofrecido servicios de geolocalización a los países de la región Asia-Pacífico.

Con la conclusión del Beidou-3, el sistema alcanzará una cobertura global en pocos meses y proporcionará una alternativa no solo al GPS norteamericano, sino también al Galileo europeo y el GLONASS ruso.

El sistema conferirá a China una mayor independencia frente a la tecnología estadounidense y avivará la competencia entre ambas potencias a nivel global en un sector dominado hasta ahora por EE.UU.

Su concepción arrancó en los noventa cuando los militares chinos buscaron reducir su dependencia del GPS, promovido originalmente por el Pentágono.

Con 35 satélites, Beidou tendrá más que los 31 del sistema impulsado por Washington y también más que Galileo y GLONASS.

Contará además con un margen de desviación en la precisión de 10 centímetros, frente a los 30 del GPS.

La inversión estimada de China en el proyecto supera los 10.000 millones de dólares.

Varios expertos estadounidenses han reconocido que el sistema de Pekín, al haberse diseñado algunas décadas después del de Washington, ha aprendido de la experiencia de éste mejorando la precisión de la geolocalización y añadiendo nuevos servicios de comunicaciones.

Según los medios estatales chinos, Beidou se ha exportado ya a cerca de 120 países para servicios como la prevención y gestión de catástrofes o la observación y control del tráfico en puertos y carreteras, entre otra gran variedad de usos, especialmente en el sudeste asiático y Africa.

En China el 70 por ciento de los teléfonos móviles pueden recibir las señales de posicionamiento de Beidou, así como los sistemas de navegación de taxis, autobuses y camiones.

Javier García (Enviado especial)