EFECeuta/Madrid

El Ministerio del Interior ha comenzado este martes a retirar las concertinas que coronan el perímetro fronterizo de 8,2 kilómetros que separa Ceuta de Marruecos, unos trabajos que se van a prolongar aún alrededor de diez meses, según los cálculos de este departamento.

Las obras para sustituir estas cuchillas por unos elementos menos lesivos arrancaron en las dos ciudades autónomas a finales de noviembre con labores de supervisión del terreno y desbrozamiento hasta que hoy se han empezado a quitar las primeras de la valla de Ceuta.

La empresa Transformación Agraria S.A. (TRAGSA) es la encargada de retirar estas concertinas, que fueron colocadas en octubre de 2005 en un momento de una gran presión migratoria en las fronteras de Ceuta y Melilla.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se comprometió nada más asumir su cargo a "hacer todo lo posible" para suprimir las cuchillas en los tramos "más vulnerables" de las vallas de las dos ciudades para sustituirlas por medios "menos cruentos".

Criticadas desde su instauración por todas las organizaciones de derechos humanos e instituciones como el Defensor del Pueblo, en junio de 2017 un informe de Interior ya había apuntado que las concertinas no son un elemento "disuasorio" para las personas que tratan de acceder a España por los vallados de Ceuta y Melilla.

Las polémicas cuchillas fueron ya retiradas una vez de las vallas en 2007 por el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero tras dos años sin asaltos masivos; sin embargo, en 2013, el entonces Gobierno del PP optó por retomar su uso dado el aumento de la presión migratoria y la ineficacia de otros métodos disuasorios empleados.

Ahora, y con un presupuesto de 17,8 millones, (8,3 millones en la valla de Ceuta y 9,5 en la de Melilla), vuelven a retirarse estas concertinas, así como las sirgas o tercera valla de Melilla. Una inversión que, según Interior, supondrá un refuerzo de la seguridad en toda la valla fronteriza pero con "elementos más seguros y menos lesivos".

Se trata de una de las medidas del Plan de Refuerzo y Modernización del Sistema de Protección Fronteriza Terrestre en Ceuta y Melilla aprobado en Consejo de Ministros en enero de este año, que contaba con un presupuesto de 32 millones de euros.

Y la actuación en las vallas es, tal y como señaló el Ministerio hace unas semanas cuando anunció el inicio de las obras, "la primera de entidad estructural y modernización tecnológica que se lleva a cabo en los últimos 13 años".

Antes de las obras, la empresa Ingeniería de Sistemas para la Defensa de España (ISDEFE), dependiente del Ministerio de Defensa, llevó a cabo un estudio técnico completo de la situación actual de las infraestructuras fronterizas que se centró en la búsqueda, análisis y evaluación de alternativas técnicas, aunque siguen sin trascender qué elementos serán por fin los que sustituyan a las concertinas.

Además de su supresión, los trabajos contemplan la recimentación del vallado y la construcción de nuevos tramos en las zonas de mayor vulnerabilidad, con un incremento de altura de hasta diez metros.

Junto a este refuerzo de la valla, ya han sido ejecutadas dos de las intervenciones del plan, una de ellas el nuevo sistema de circuito cerrado de televisión en el perímetro fronterizo de Ceuta, que incluye 66 cámaras, 14 de ellas térmicas, y que está operativo desde mayo de 2019.

La otra es la instalación de sistemas de reconocimiento facial en los puestos fronterizos de El Tarajal (Ceuta) y Beni Enzar, Barrio Chino, Mariguari y Farhana (Melilla).

Mientras, en proceso de ejecución se encuentran las obras de adecuación de las zonas de tránsito de peatones y otras mejoras en el puesto fronterizo de El Tarajal, así como la instalación de una nueva red de fibra óptica y ampliación del sistema de circuito cerrado de televisión en el perímetro fronterizo de Melilla.