EFEMálaga

El proyecto Closeye, que ha tenido como objetivo la incorporación de nuevas tecnologías en la vigilancia de las fronteras marítimas y ha estado liderado por la Guardia Civil, con la participación de otras fuerzas de Portugal e Italia, ha concluido después de 47 meses de desarrollo.

El director general de la Guardia Civil, José Manuel Holgado, ha afirmado hoy en Málaga, durante el acto de clausura del proyecto, que éste ha supuesto "un gran esfuerzo en recursos materiales, con medios aéreos y marítimos, y un gran número de recursos humanos".

Ha recordado el "permanente compromiso" del instituto armado en el control de la frontera sur europea, "ante el fenómeno migratorio y el tráfico ilícito" en esta zona.

Según Holgado, la Guardia Civil es "una referencia en seguridad pública, especialmente en el control de la inmigración ilegal y las fronteras", y Closeye ha servido para complementar al Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE), "que es un éxito y una referencia a nivel internacional".

Por su parte, el comandante de la Guardia Civil Ígor de la Casa, coordinador de las acciones del proyecto en el mar de Alborán, ha explicado a los periodistas que, dentro de esta iniciativa, se han desarrollado cuatro soluciones en dos escenarios diferentes, Alborán y el Mediterráneo central.

Gracias al proyecto "se han mejorado las capacidades de vigilancia y se han implementado soluciones que antes no existían", de forma que los barcos y aviones tienen ahora "más capacidad de detección en alta mar para contar con una alerta temprana", según De la Casa.

Ha citado como ejemplo que un avión puede comunicarse con un barco y enviarle en tiempo real imágenes e información sobre la situación.

De esta forma se puede preparar un equipamiento distinto en casos de tráfico de drogas, inmigración ilegal, vertidos o pesca ilícita en aguas territoriales.

Este proyecto, que comenzó a desarrollarse en abril de 2013, ha sido financiado dentro del séptimo Programa Marco de Investigación y Desarrollo de la Comisión Europea.

En la primera fase se definió un sistema de vigilancia basado en la fusión de información procedente de los actuales sistemas operativos y otros nuevos, como los de observación por satélite o sobre plataformas aéreas no tripuladas.

En la segunda fase, el consorcio encargó a la industria suministradora el desarrollo de un prototipo, y se abordó la validación real y sobre el terreno de las soluciones diseñadas.

Por último, en la tercera fase se han evaluado los resultados obtenidos durante la anterior y se han establecido los fundamentos para homologar los servicios y sistemas similares y que puedan ser suministrados al resto de cuerpos de seguridad europeos. EFE

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