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Dos policías judiciales han declarado que es "prácticamente imposible" que el Chicle pudiera bajar con un peso muerto y sin luz las escaleras de la nave en cuyo pozo arrojó a Diana Quer, frente a la versión del acusado, quien sostiene que la víctima ya estaba muerta.

En la novena sesión de la vista oral del juicio por la muerte de Diana Quer, la última antes de las conclusiones de las partes previstas para el próximo lunes, han comparecido dos agentes de Policía Judicial de A Coruña que hicieron el informe sobre la luminosidad de la nave de Asados (A Coruña), en cuyo pozo permaneció 496 días la víctima.

Han considerado "prácticamente imposible" que alguien baje la escalera que lleva al silo con un peso muerto y sin luz artificial, testimonio que desmonta la versión del acusado, José Enrique Abuín, y avala la tesis del Ministerio Público y la acusación particular, que defienden que la llevó viva y que tuvo que obligarla a bajar empujándola.

Estos efectivos han asegurado que es indiferente que el Chicle conociese el lugar al milímetro -acudía allí a robar muebles-, ya que, según ha precisado uno de los agentes, "no se trata de conocer o no, es que no se ve nada, o eres un gato o no se ve allí dentro".

En la sala de la sección sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña se han apagado las luces para emitir la grabación que los agentes realizaron en la nave.

Los peldaños, cerca de veinte, son "más estrechos y empinados que unos normales de una casa", ha concretado uno de los funcionarios, y la única manera de huir de allí sería solo a través de esa escalinata, "pero no sabes por dónde ir".

Otros dos compañeros de la misma unidad han explicado las imágenes de la reconstrucción de los hechos que se llevó a cabo con Abuín Gey, quien mostró el lugar de A Pobra, municipio en el que Diana Quer veraneaba, donde asegura que se topó con ella, y que está justo en la esquina contraria al punto donde sitúa a la joven la señal de su móvil.

Con la ayuda de un maniquí, el Chicle escenifica en esa reconstrucción cómo metió a Diana Quer en el asiento de atrás de su coche, pese a que los investigadores están convencidos de que la transportó en el amplio maletero.

En esa diligencia detalló asimismo Abuín Gey que había apretado el cuello de la joven con sus manos diez segundos, provocando su muerte de manera accidental, algo que los expertos refutan porque un movimiento tan "artificial" no le hubiese permitido mantener bien el equilibrio ni oprimir lo suficiente.

Los agentes que han comparecido este viernes coinciden en que una brida -como la que se halló en la guantera de su vehículo- fue el arma homicida, al igual que opinan los equipos forenses que realizaron la autopsia. Estos también sostienen -al igual que la entomóloga que analizó los insectos del cadáver- que el cuerpo tuvo que estar flotando en el pozo como mínimo unos 20 días.

La secuencia de cómo el Chicle escondió en el silo cilíndrico primero a Diana y después, según él, su bolso, que se había dejado olvidado en el coche, ha provocado que el padre de la joven, Juan Carlos Quer, espetara en la sala: "Podría haber sido tu hija".

El juez se ha visto obligado a expulsarlo de la sala en un tenso momento, en el que la abogada de oficio que defiende al acusado, Fernanda Álvarez, no ha podido reprimir las lágrimas y por el que posteriormente se ha disculpado en Twitter Juan Carlos Quer.

La Guardia Civil ha vuelto a insistir en que tarde o temprano habrían llegado a la nave, porque el acusado cometió el "grave error" de hablar del lugar a un amigo suyo al que también tenían controlado: Manuel Somoza, con el que iba a los institutos a piropear a chicas y que es testigo en ese juicio.

El juez ha pedido a acusación particular, defensa y Ministerio Fiscal ser "explícitos al máximo grado" en sus alegatos ante la recta final del juicio, en la que el Chicle podrá acogerse a su derecho a hacer uso de la última palabra.