EFEBruselas

La ciudad de Bruselas no dispone de piscinas públicas al aire libre desde hace más de medio siglo, circunstancia que no suele importunar demasiado a sus vecinos, acostumbrados al tiempo frío y lluvioso de la capital belga.

Pero en un año particularmente soleado como el actual, que ha llevado al sector agrícola a solicitar ayudas ante la sequía tras un mes de sol y apenas precipitaciones, se ha puesto en marcha una colecta para dotar de albercas públicas descubiertas a una ciudad de más de un millón de habitantes.

"¡QUEREMOS NADAR! Mientras el termómetro en la capital de la Unión Europea ha ido subiendo esta semana, los 'bruselenses' están volviendo a ser dolorosamente conscientes de que su ciudad no tiene piscinas al aire libre", resumen los organizadores de la campaña de micromecenazgo.

Para revertir esa situación, han lanzado la campaña "Quiero nadar" (Je veux nager) para impulsar la construcción de albercas no techadas y libres en la capital.

"Cada ciudad importante de Europa tiene una o varias piscinas públicas al aire libre, la capital de Europa no tiene ninguna", agregan.

La iniciativa, que lleva recaudados algo más de 2.000 euros y espera cerrar el verano con un bote de 60.000 euros, es parte del movimiento "Pool is cool" (la piscina es genial), que lleva varios años construyendo pequeñas albercas temporales en la ciudad.

En el verano de 2021, los activistas construyeron una piscina efímera en Bruselas con un sistema ecológico de purificación del agua y clases gratuitas de natación para niños y adultos.

Este año quieren repetir la experiencia y dotarla, además, de una sauna o hamman que pueda funcionar durante todo el año.

"Juntos, demostraremos que la natación al aire libre puede ser sostenible, social y accesible para todos", dicen los impulsores de este proyecto alternativo mientras la región de Bruselas avanza en la construcción de una piscina pública descubierta en un antiguo matadero de la comuna de Anderletch que se espera pueda inaugurarse en 2024.