EFEValencia

Los conflictos forman parte de las relaciones humanas y una situación como la actual, en la que el confinamiento obligado por la pandemia del coronavirus nos hace mantener una convivencia obligatoria con la familia, de forma inesperada, durante un tiempo prolongado y con altos niveles de tensión, puede afectar a la gestión emocional de sus miembros.

Para poder gestionar estas situaciones familiares durante el confinamieno, la Clínica de Psicología de la Fundación Lluís Alcanyís de la Universitat de València (UV) ha lanzado una guía en la que señala que los conflictos son frecuentes y habituales en todos los ámbitos de relación y son situaciones que habrá que "enfrentar y resolver de la mejor forma posible".

Los miembros de una familia mantienen vinculaciones afectivas diferentes y en ocasiones les hace sentir seguros y estables pero en otras, inseguros y crean inestabilidad o miedo, señala el documento.

En situaciones de confinamiento estos vínculos "pueden percibirse de manera más intensa, dando lugar a modos de relación diferentes" y, como probablemente en ninguna de las situaciones conocidas hasta el momento ha existido una convivencia tan intensa entre los miembros que habitan esa casa, es una situación que "necesita un proceso de aprendizaje y adaptación".

"Cada reacción de una parte determina la reacción de la otra y, como resultado, el nivel de tensión o intensidad de un conflicto no es estático y la tensión entre las partes puede subir o bajar durante su transcurso", afirman los psicólogos, que añaden que los conflictos "se complican cuando cada miembro del grupo trata de satisfacer sus necesidades psicológicas, sin plantearse las de los demás componentes del grupo".

Estas necesidades, afirman, "se vinculan al hecho de querer sentirse a salvo y seguro, de ser amado, de tener el control de la propia vida, de pertenencia. Una adecuada autoestima facilitará la resolución de tensión instalada en ese momento".

Además, indican que el motivo que origina la tensión " no siempre es la situación actual, de lo que se ha dicho o cómo se ha dicho. Puede provenir de otras situaciones anteriores o acumuladas.

Entre las recomendaciones que incluye la guía para mejorar la comunicación durante el confinamiento se encuentra "escuchar", usando para ello tanto el lenguaje verbal como el no verbal, "clarificar" preguntando por lo que hemos escuchado, "parafrasear" con nuestras palabras lo que el otro nos ha dicho, o "resumir" lo que nos han transmitido.

También prestar atención, decir lo que quieres sin hacer daño y hablar sin utilizar descalificaciones y sin hacer una crítica destructiva, porque las quejas, críticas y sarcasmos, o el tono agrio, "no facilitan las cosas. Si cambiamos el lenguaje podemos cambiar el escenario de la discusión y, tal vez, el resultado".

La guía aconseja no olvidarse de mostrar afecto en unos momentos de "emociones fuertes -miedo, incertidumbre, dolor, angustia- y de diferencias importantes, pero con personas a las que queremos" porque en un conflicto familiar "no hay ganadores ni perdedores".

Concha Tejerina