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"Dinos dónde estás y vamos a buscarte". Es el mensaje que los padres de Rodrigo le enviaron el día de los atentados del 11M y que nunca tuvo respuesta. Quince años después da título a un libro escrito por su madre, que ha conseguido tamizar su dolor, pero no desaparece: "Cuando menos te lo esperas, te asalta", dice.

Marisol Pérez Urbano ha querido ahora recopilar en el libro "Dinos dónde estás y vamos a buscarte. Intrahistoria del atentado del 11M" (Indicios, Urano) las bitácoras que escribió desde 2005 y las cartas que ha dirigido a su hijo "desde la perspectiva del duelo de una familia normal y corriente", como resalta la autora en una entrevista con Efe.

Es la historia de una ausencia, pero también la de "la teoría de la conspiración" y del "daño" que ha hecho a las víctimas cuando "nos decían que no queríamos saber quiénes habían sido los asesinos", añade Marisol Pérez.

Y para separar esa narración, ese trayecto histórico, del relato más íntimo, el libro los diferencia con un tipo de letra distinto.

Rodrigo tenía 20 años el 11 de marzo de 2004. Estudiaba segundo de Ingeniería Informática y cada día cogía un tren desde Getafe, donde residía y reside su familia, hasta Atocha. Allí cambiaba de tren para ir a Nuevos Ministerios y desde allí, a la Universidad.

Se encontraba en el andén 2 de Atocha cuando explosionaron las bombas de los terroristas. Sin embargo, sus padres quisieron creer que la explosión no le había alcanzado y que Rodrigo ya habría pasado Atocha y se encontraría en ese momento en el trayecto hacia Nuevos Ministerios.

No cogía el teléfono y le mandaron ese mensaje con el que comienza y termina el libro de su madre, que recoge todo lo que ha ido sucediendo -dentro y fuera de su corazón- desde ese día y hasta octubre del año pasado.

Foros de padres, grupos de duelo, bitácoras, cartas a Rodrigo.... Allí fue volcando Marisol lo que sentía, incluida la rabia, la pena, la melancolía, la desesperación, la angustia...

Y un día se dio cuenta que tenía mucho material y decidió organizar esas 200.000 palabras -se han quedado en 90.000- para escribir un "diario del duelo", como lo denomina ella misma.

Pérez Urbano, filóloga y profesora de Literatura en el instituto José Hierro de la localidad madrileña de Getafe, recomienda la lectura de su libro a quien quiera saber cómo se siente una víctima, "cómo se sobrelleva una ausencia de una muerte tan innecesaria y que es de todos".

En su conversación con Efe, la autora también se refiere a esa otra faceta del libro, la que es más agresiva y crítica y la que recoge cómo víctimas como ella vivieron toda esa etapa en la que algunos medios de comunicación y opinión removieron los hechos y "manipularon la verdad".

No le ha resultado fácil ordenar todo ese material, hasta ahora íntimo, ni tampoco que una editorial se lo aceptara. Finalmente lo consiguió y Marisol Pérez Urbano ya tiene previstos tres actos de presentación de su libro en su localidad de residencia, Getafe, en el centro de la capital y en el barrio de Vallecas.

¿Se puede poner fin al duelo? La madre de Rodrigo responde a esta pregunta así de contundente: "Al dolor lo tamizas, pero te espera escondido y cuando menos te lo esperas, te asalta".

Y lo hace no sólo cuando ocurren atentados, como le ha pasado con los que se han sucedido en Francia, Bélgica o España, sino con sucesos como el del accidente de Spanair en Madrid.

Reconoce Marisol que las administraciones se olvidan de las víctimas y valora el papel de las asociaciones para seguir luchando por su memoria y para conseguir que sean tratadas de igual forma, unas y otras.

Porque, según subraya esta profesora, quedan muchas personas "muy tocadas" tras haber sufrido el atentado, con secuelas que se "recrudecen" aun con el paso del tiempo. Y es que hay que tener en cuenta que los ataques del 11M dejaron también 2.000 heridos, concluye Marisol Pérez.

Sagrario Ortega.