EFESevilla

El Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla está considerado como el gigante del sistema sanitario andaluz, y sus responsables han asegurado a Efe que la segunda ola de la pandemia de coronavirus no ha provocado un colapso por su gran tamaño y porque han suspendido la cirugía programada.

La directora médica del hospital público y del plan de contingencia de la pandemia, Charo Amaya, cifra en un 80 % la ocupación del centro sanitario, que dispone de 1.268 camas y tiene en plantilla a 8.490 sanitarios.

En la primera ola hubo un máximo de 170 pacientes con covid, 27 en UCI, y en la segunda han llegado a los 228 ingresados y a cuarenta en la UCI, unos datos que ofrecen a Efe los sindicatos porque la Consejería de Salud niega la opción de informar con detalle de la ocupación de los centros sanitarios públicos.

A pesar del aumento de casos en la segunda ola, "para nada hay peligro de colapsar", enfatiza Amaya tras reconocer que sí hubo ese riesgo hace varias semanas, cuando la situación era "realmente dura" y se superó por la concienciación de la sociedad ante la segunda ola de la pandemia y por las medidas restrictivas que se aplicaron.

El jefe de medicina interna del centro, Manuel Ollero, abunda en la idea y concluye que "nuestro hospital no colapsa porque es enorme, porque tiene capacidad de respuesta y porque se dejan de hacer otras cosas".

Esa capacidad de respuesta ha supuesto la contratación de 1.200 profesionales desde marzo y que se ocupen por enfermos de covid cinco de las ocho plantas del hospital, un dato también aportado por los sindicatos por la política informativa de la consejería.

Otra de las decisiones que han permitido al Virgen del Rocío atender a todos los afectados por coronavirus ha sido la reprogramación de la actividad asistencial, que ha llevado a suspender la cirugía programada porque no había camas ni recursos humanos disponibles.

El plan de contingencia ha mantenido solo la actividad quirúrgica de urgencia de las patologías tumorales y cardiaca y también los trasplantes, y se han derivado operaciones a clínicas privadas, incluso con personal del hospital público, para atender a algunos pacientes, ha añadido Amaya.

Ollero, por su parte, considera que el Virgen del Rocío pudo colapsar porque ya lo hicieron otros "monstruos" del sistema sanitario, como el Gregorio Marañón y el 12 de Octubre en Madrid o el Clínic de Barcelona.

LAS RESTRICCIONES Y LA SOCIEDAD

Las medidas restrictivas de los movimientos de los ciudadanos aplicadas las últimas semanas por la Junta de Andalucía "han sido fundamentales" porque además "han concienciado a la sociedad de que había un problema", explica Amaya, quien sostiene que "la concienciación de la población es lo que más efecto tiene" para parar la pandemia.

"Si la sociedad no ayuda es imposible" frenar la covid, insiste Ollero, quien considera que aún hay demasiadas personas contagiadas y un exceso de ingresos hospitalarios y en la UCI.

En este sentido, la directora médica afirma que "no podemos quedarnos tranquilos porque tenemos 2.000 contagios al día", una cifra que llegó a ser de 5.000 antes de las últimas medidas.

"La situación no es buena" porque a pesar de que se notan menos ingresos en los hospitales andaluces, sigue habiendo más pacientes en las UCI, resume Amaya, quien afirma que los profesionales sanitarios "se agotan" cuando salen de sus centros y ven en la sociedad "otra cosa completamente diferente", sin medidas de seguridad.

Por ello, aboga por "unirnos todos, sanitarios y sociedad, para vencer esta pandemia que estamos sufriendo", que hasta el 18 de noviembre ha provocado en Andalucía 3.445 muertes y ha afectado a 204.154 personas.

En la primera ola, según Ollero, la sociedad tenía "un punto de heroísmo", de que estaba "superando una cosa que parecía impensable", pero la segunda ha cogido a los ciudadanos "más deprimidos" y se preguntaban: "¿Esto qué es, el eterno retorno?".

"Desde hace un mes la gente ya se ha dado cuenta de que esto va en serio", afirma el jefe de medicina interna, quien lamenta que antes la población no tenía ese temor y lo pudo comprobar "en la calle, en las cafeterías y entre los amigos, que se reunían igual que antes" de la primera ola.

LOS DATOS DEL HOSPITAL

También calificado como el "buque insignia" de la sanidad andaluza, el Virgen del Rocío atiende a una población de 558.000 habitantes, dispone de un presupuesto de 569 millones de euros anuales, según la última memoria disponible, que es de 2019, una cifra que supone un aumento de 35 millones respecto a la de hace diez años.

Los 8.490 profesionales del hospital, sin contar a los contratados por la pandemia, pasaron 1.186.030 consultas en un año, atendieron 5.196 partos (el 25 % por cesárea) en sus cuatro paritorios y 300.142 urgencias (con un tiempo medio de dos horas para cada atención).

Además, hicieron 455 trasplantes, 17 millones de analíticas, 42.854 intervenciones quirúrgicas en sus cincuenta quirófanos y las 39 unidades de gestión quirúrgica gestionaron 48.700 ingresos hospitalarios.

El Virgen del Rocío es el hospital andaluz con más centros, servicios y unidades de referencia del Sistema Nacional de Salud Unidades, con veinte, y el que más procedimientos de referencia tiene de del Sistema Sanitario Público de Andalucía, con 33.

La atención sanitaria en la segunda ola se desarrolla en el centro sevillano a la vez que se invierten, hasta fin de año, 14,4 millones de euros en obras de un plan extraordinario por la covid que afectan a las UCI, las urgencias y al hospital infantil.

LA EXPERIENCIA PROFESIONAL

Ambos responsables del centro hospitalario, al analizar la respuesta ante la pandemia de coronavirus, coinciden en resaltar el trabajo de equipo de los profesionales sanitarios, hasta el punto de que algunos consideran que les ha hecho "revivir" el espíritu de servicio público por el que hicieron medicina.

La "bofetada de realidad" que supuso la covid obligó a los sanitarios a "espabilarnos", explica el jefe de medicina interna, que alude a la "experiencia única, sin precedente y que nos va a hacer reflexionar mucho sobre las barreras que hay entre lo sanitario y lo social" y la atención primaria y la hospitalaria, que considera superadas durante la pandemia.

"Romper el muro clásico de primaria o de hospital es clave. Actuar sin apellidos ni niveles asistenciales, pensar que entre todos vamos a solucionar este problema", afirma Ollero antes de precisar que en las residencias de ancianos se han juntado médicos de hospital y de primaria, enfermeras y epidemiólogos.

"Que no se nos olvide cómo hemos sido capaces de trabajar profesionales de todas las especialidades juntas", resume el jefe médico, mientras que Amaya destaca su "satisfacción personal" al comprobar que los sanitarios están "respondiendo de forma excelente" y "lo están dando todo. Pero están agotados física y psicológicamente", advierte.

Una enfermera de la UCI, Rosario Alcaide, admite que ahora "estamos más cansados, física y psicológicamente, pero no por el trabajo en sí, sino por las condiciones que se generan alrededor".

"No nos pesa trabajar, en absoluto, lo hacemos como siempre, es nuestro deber y vocación, lo que nos ensombrece y desilusiona un poco es que después de un turno malo veas por la calle los incumplimientos de las normas", añade la enfermera.

En la primera ola de la pandemia, la enfermera asegura que tenían "miedo y ansiedad ante lo desconocido", y en la segunda subraya que la afrontaron de forma "totalmente diferente", con "seguridad" y con medios de protección suficientes, lo que les permite trabajar "pisando fuerte".

Sobre los anuncios de las posibles vacunas, Ollero afirma que "está bien ver luces al final del túnel", pero matiza que ellos se mueven con plazos de diez o quince días y deben actuar con las "armas" que tienen ahora.

"Es como si en medio de la batalla me dicen que van a traer un gran tanque, pero la realidad es que no lo tienes", añade el jefe de medicina interna.

La conclusión de la directora médica es que "debemos acostumbrarnos a vivir con el coronavirus, pero no para el coronavirus", que es como lamenta que está el sistema sanitario en la actualidad.

Manuel Rus