EFETrípoli

El presidente del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) de Libia, Fayez al Sarraj, anunció hoy el estado de emergencia por el coronavirus y el cierre del espacio aéreo y marítimo a partir del lunes pese a no haber registrado oficialmente ningún caso caso positivo en el país.

En una entrevista televisada, al Sarraj reveló haber destinado cerca de 500.000 dólares para un plan de emergencia que incluye medidas como el cierre de establecimientos escolares, gimnasios y salas de celebración mientras que cafés y restaurantes permanecerán abiertos sólo hasta las 16 horas.

Asimismo, el responsable instó a los fieles a realizar el rezo en sus domicilios con el objetivo de evitar la afluencia en las mezquitas e informó de la anulación de todas las actividades deportivas y culturales durante un periodo de dos semanas, con posibilidad de renovar.

Por otro lado, las autoridades de Trípoli aconsejaron hoy a los funcionarios a hacer uso de sus vacaciones anuales y organizar sus turnos de trabajo para reducir al máximo su presencia en las oficinas además de desinfectar los edificios institucionales.

Hasta el momento, Libia es el único país del norte de África que asegura no haber sido contagiado mientras sus países vecinos han registrado hasta el momento 37 casos en Argelia, 18 en Túnez y 80 en Egipto.

Desde que el pasado mes de abril el mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte del país, pusiera cerco a Trípoli, la guerra se ha cobrado la vida de más de 1.500 personas -más de 300 civiles-, causando heridas graves a más de 15.000 y obligado a más de 130.000 ciudadanos a abandonar sus hogares y convertirse en desplazados internos.

El mariscal, que controla la mayor parte de las reservas petroleras, cuenta con el respaldo económico y militar de Rusia, Arabia Saudí, Egipto y Emiratos Árabes Unidos, y el político de Francia y de Estados Unidos.

El Gobierno sostenido por la ONU apenas domina la capital y recibe el apoyo económico y militar de Italia, Catar y Turquía, además del reconocimiento político de la Unión Europea.

Ambos cuentan, además, con el apoyo de mercenarios extranjeros en la que es la primera guerra totalmente privada de la historia reciente: el GNA de milicias sirias llegadas a través de Turquía y el LNA de Compañías Privadas de Seguridad Militar (PSMC, en sus siglas en inglés) rusas, como la el famoso 'Wagner Group', vinculado al Kremlin, y paramilitares sudaneses y chadianos. EFE

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