EFEBarcelona

Un juez de Gandesa (Tarragona) ha acordado abrir juicio oral con jurado popular a los dos supuestos autores del incendio de Horta de Sant Joan (Tarragona) de hace una década, en el que fallecieron cinco bomberos atrapados por el fuego.

En un auto, el titular del juzgado de instrucción número 1 de Gandesa abre juicio ante un jurado popular por un delito de incendio forestal en concurso con cinco homicidios imprudentes a Juan Antonio P.M. y Lorenzo F.M., para quienes la Fiscalía y la Generalitat piden una pena de 20 años de cárcel.

El juez repasa en su auto el periplo judicial sufrido en la causa desde que en 2011 dio por finalizada la instrucción, con recursos cruzados que llegaron al Tribunal Supremo, hasta que finalmente ha podido abrir juicio oral a los dos supuestos pirómanos, que permanecen en libertad tras abonar en febrero de 2010 una fianza de 6.000 euros.

En su escrito, el juez subraya que, tras "numerosísimas y complejas diligencias" se han apreciado indicios de culpabilidad respecto a los dos procesados de haber causado el incendio, en el que fallecieron cinco bomberos y otro quedó herido de gravedad.

En el curso de la instrucción, resalta el juez, se ha podido determinar que Lorenzo F.M. y Juan Antonio P.M. "no solo" provocaron el fuego, sino que ambos tuvieron "conciencia del grave peligro que el mismo generaría para la vida e integridad física de las personas", ya que en la zona había masías habitadas y el lugar se encontraba a poca distancia de la localidad de Horta.

Según detalla el juez en el auto en que abre juicio oral, el 20 de julio de 2009, Antonio P.M. y Lorenzo F.M. fueron a la zona de Els Ports, en Horta de Sant Joan, donde hacia las 19.30 horas llegaron al Mas de Pixantó, situado al inicio del barranco de Covards.

En una explanada que había a unos diez metros del Mas de Pixantó, Lorenzo F. empezó a apilar ramas, mientras Antonio P.M. estaba delante haciéndole fotografías.

Sin adoptar ningún tipo de precaución, ni realizar un círculo de seguridad, remarca el juez, ambos encendieron fuego, "siendo plenamente conscientes de las consecuencias que comportaba, pues justo en la parte posterior de donde estaban había una zona boscosa".

Pese a ello, se marcharon del lugar sin avisar a los servicios de emergencias.

Al llegar a la altura del Mas Molí de Sotorras, sobre las 21.10 horas, se cruzaron con su propietario, a quien advirtieron de que había un incendio y que ellos mismos ya habían llamado a emergencias, lo que era mentira, puesto que la primera llamada al 112 fue a las 21.03 y la realizó precisamente el dueño de Mas Molí, mientras que Antonio P.M. no llamó hasta las 21.17 horas.

Debido a ello, el fuego empezó a propagarse por el monte, provocando un incendio forestal hasta el día 24 de julio, que afectó a un total de 941 hectáreas y obligó a movilizar a 272 profesionales de los Bomberos, 203 militares de emergencias de Valencia, Zaragoza y Torrejón, 23 auto-bombas de la Generalitat, quince de la Unidad Militar de Emergencias (UME), además de vehículos ligeros y 10 medios aéreos de la Generalitat y del ministerio de Defensa.

En las labores de extinción, en una zona abrupta con numerosos barrancos, el fuego hizo hacia las 15.30 horas del 21 de julio un brusco giro por el fuerte viento que soplaba en la zona y subió de forma acelerada y violenta hacia la pared, alcanzando el emplazamiento de la zona segura de los miembros de la unidad Graf de Lleida, donde atrapó mortalmente a cinco de ellos y dejó gravemente herido a un sexto.

Los fallecidos, a los que las autoridades homenajearon el pasado domingo al cumplirse diez años de la tragedia, fueron los bomberos Jordi Morè, de 40 años; Pau Costa, de 31; Ramon Espinet, de 47; David Duaigües, de 29; y Jaume Arpa, de 40.

Además de enviarles a juicio, en una fecha que ahora deberá decidir la Audiencia de Tarragona, el juez ha formado una pieza separada en que requiere a los dos acusados una fianza de 8,2 millones de euros por los daños causados por el incendio.