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El cuarto juicio en EE.UU. al hispano-estadounidense Pablo Ibar por un triple asesinato cometido en 1994 en Miramar (Florida) entró hoy a su última semana de audiencias, que darán paso a la deliberación por parte del jurado.

Joe Nascimento, uno de los abogados del acusado, dijo hoy Efe que la defensa prevé iniciar sus argumentos finales este martes en una corte de Fort Lauderdale, la ciudad del sur de Florida donde Ibar nació hace 46 años.

La Fiscalía, que ha pedido de nuevo la pena de muerte, realizará también sus argumentos finales antes de que el juez dé paso a la deliberación del jurado.

Doce personas decidirán si hallan culpable o no a Ibar de los asesinatos de Casimir Sucharski, dueño de un club nocturno, y de Sharon Anderson y Marie Rogers, dos empleadas de ese establecimiento.

Nascimento señaló hoy que en caso de que el veredicto no sea unánime y el jurado no pueda tomar una decisión, habrá "un juicio nulo" y deberá repetirse.

De los 24 años que lleva preso Ibar, 16 estuvo en el corredor de la muerte, pero la Corte Suprema de Florida anuló en 2016 la condena porque las pruebas contra él eran escasas y débiles y ordenó que fuera juzgado de nuevo.

Este nuevo juicio, a cargo del juez Dennis Bailey, comenzó el 1 de octubre de 2018 y tras el receso de Navidad, la defensa comenzó su exposición el pasado 7 de enero basada principalmente en lo que considera fallos e irregularidades de los detectives a cargo de la investigación.

En el nuevo juicio, uno de los testigos, Gene Klemetzco, que fue deportado de EE.UU. y se ha cambiado el apellido por Tessier, admitió que cometió falso testimonio que incriminó a Ibar en el juicio del año 2000, cuando fue condenado a muerte.

La defensa además han presentado expertos en identificación de testigos y en muestras genéticas, entre ellos Scott Badder, quien señaló que el ADN hallado en la camiseta con la que se tapa el rostro uno de los asesinos no corresponde a Ibar y que la mínima mancha que tiene una coincidencia parcial con el acusado está por debajo de los estándares internacionalmente aceptados.

La Fiscalía presentó durante el juicio estas "nuevas" pruebas de ADN hechas a la camiseta que llevaba uno de los dos asesinos y que fue dejada en casa de Suchzarski, donde ocurrieron los crímenes.