EFEBarcelona

Los actos vandálicos, robos y pillajes se han repetido en la tercera noche de macrobotellón en las fiestas de la Mercè de Barcelona, que ha congregado a 30.000 jóvenes en las playas, ante el blindaje policial de plaza Espanya, y ha disparado las alarmas por el riesgo de que el fenómeno se cronifique.

El amplio dispositivo policial desplegado en la zona de plaza Espanya -donde la noche del viernes al sábado los graves altercados del macrobotellón dejaron 43 heridos- provocó que en la pasada madrugada los jóvenes se dispersaran por otros puntos de la ciudad, como el parque Joan Miró, Montjuïc, Sant Martí y, sobre todo, acudieran a las playas.

La policía constató ya a media tarde en redes sociales que los botellones se desplazaban a las playas y diseñó un plan de acción para atajar los incidentes, pero ello no ha impedido que se reprodujeran los robos, saqueos y destrozos por parte de grupos aislados y organizados, lo que ha desatado un cruce de reproches políticos, con el Ayuntamiento y el Departamento de Interior en el punto de mira.

Aunque de menor gravedad que los de la madrugada del sábado -no constan lesiones por arma blanca-, los incidentes de la pasada noche en los distintos botellones de la ciudad han provocado 39 heridos y 30 detenidos, la mayoría de los cuales han sido apresados por agentes de paisano de los Mossos, apoyados por drones para hacer seguimiento de los violentos.

Trece de la detenciones -por robos, hurtos, atentado y desórdenes públicos- se han practicado en la zona de playas, que ha soportado los altercados más graves, con saqueos a dos restaurantes y un bajo comercial del frente marítimo, así como 14 motos, una bicicleta y contenedores quemados.

Los responsables de dos locales de restauración saqueados en la playa del Bogatell valoran en miles de euros los daños causados por grupos de descontrolados, y así, Ricard Noguera, propietario del restaurante 'Ca la Nuri', ha apuntado a EFE que las pérdidas en su local podrían ascender a más de 50.000 euros porque, aparte de destrozar prácticamente todos los cristales, los asaltantes también han robado bebidas y equipos informáticos.

Por su parte, el director del restaurante L'Escamarlà, Marcos Delgado, ha indicado que, cuando ha llegado al local, hacia las 03:30 horas de la madrugada alertado por la alarma, había en el interior un grupo de entre 30 y 40 personas "haciendo de todo".

"Han desvalijado la barra, el sistema informático y las bebidas, además de romper los cristales del interior del local", con una actitud que "no habíamos visto nunca, ha señalado Delgado, quien ha precisado que aún están haciendo inventario de las pérdidas.

El director de los Mossos, Pere Ferrer, que ha salido en defensa del dispositivo policial de anoche, ha atribuido los actos vandálicos y robos a una minoría de "delincuentes oportunistas", que se aprovechan de las multitudes que congregan los botellones, al igual que sucede en algunas manifestaciones.

El riesgo de que los macrobotellones se cronifiquen como diversión juvenil en Barcelona, ciudad donde ese fenómeno era residual antes de la pandemia, ha disparado las alertas entre los responsables municipales: la alcaldesa, Ada Colau, ha apelado a la colaboración institucional y ha alertado del consumo de alcohol "sin control" por parte de menores de edad.

También el teniente de alcalde de Seguridad, Albert Batlle, ha destacado la minoría de edad de muchos de los asistentes a los macrobotellones y ha pedido hacer una reflexión sobre el cambio de paradigma en las noches festivas y la tendencia a beber en la calle "hasta caer en el suelo".

Los macrobotellones de los últimos días amenazan además con convertirse en arma arrojadiza en la arena política, tanto en el Ayuntamiento de Barcelona como en el Parlament.

Los grupos municipales de ERC y Junts per Catalunya negocian pedir la convocatoria de un pleno extraordinario del ayuntamiento de Barcelona para debatir la situación tras los macrobotellones, que creen que están "descontrolados".

Y, por su parte, el PSC-Units en el Parlament ha anunciado que solicitará la comparecencia del conseller de Interior, Joan Ignasi Elena, para que dé explicaciones de cómo "piensa afrontar esta grave situación", tras mostrar su "perplejidad y preocupación" por el "silencio" del titular del Departamento.

Un día más, las patronales del ocio han deplorado los actos vandálicos de las últimas noches en Barcelona y han augurado que los botellones están consolidados, por lo que pasarán "años" hasta que dejen de hacerse, según ha alertado el portavoz de FECASARM, Joaquim Boadas.