EFEParís

El barco Ocean Viking deja este martes la zona frente a las costas libias donde ha rescatado a 356 personas en cuatro días y navega hacia el norte para acercarse a las aguas jurisdiccionales de Italia y Malta a la espera de que se le designe un puerto seguro para desembarcar.

"Vamos a ver cuál será la autoridad que nos ofrece un puerto", declaró a Efe Sophie Rahal, administradora de SOS Méditerranée, una de las dos ONG francesas con Médicos sin Fronteras (MSF) que fletan el Ocean Viking en operaciones de rescate en el Mediterráneo central.

De los 356 inmigrantes a bordo del Ocean Viking, 350 son hombres (101 tienen menos de 18 años) y 6 son mujeres, de las cuales dos son menores.

El barco se puso en contacto con las autoridades libias cuando realizó el primer rescate el pasado viernes, ya que los cuatro que ha realizado desde entonces se han llevado a cabo en aguas internacionales bajo la jurisdicción de ese país norteafricano.

Pero rechazó la propuesta de desembarcar a los inmigrantes en Trípoli porque no lo considera un puerto seguro y porque, dadas las condiciones de conflicto que se vive en Libia, de las que precisamente trataban de huir, "sería contrario al derecho internacional".

En un comunicado, MSF hizo notar que "una abrumadora mayoría de las personas rescatadas dicen haber sido encarceladas arbitrariamente, extorsionadas o forzadas a trabajar en condiciones de esclavitud o tortura durante su periplo".

El médico de la organización Luca Pigozzi, que se encuentra en el barco, indicó que hasta los menores han descrito torturas "con descargas eléctricas", que han sido "golpeados con pistolas y palos o quemados con plástico derretido. Me cuentan cómo todavía sienten el dolor de sus heridas y cicatrices sufridas durante su paso por Libia".

Las dos ONG también establecieron también comunicación con Malta e Italia, los dos países más próximos cuyos puertos sí consideran seguros.

Sin embargo, Malta les indicó que los rescates se habían producido fuera de sus aguas territoriales e Italia no ha respondido, más allá de las declaraciones de su ministro del Interior, Matteo Salvini, que amenaza con incautarse de cualquier navío humanitario con inmigrantes que atraque en su país.

Rahal recordó que ellos nunca entran en aguas territoriales de un país sin haber obtenido la autorización, a diferencia de lo que hizo la capitana del barco de la ONG alemana Sea Watch en junio.

Sobre todo, insistió en que confían en "la inteligencia" de los países europeos para ponerse de acuerdo sobre un mecanismo de reparto de los inmigrantes.

A ese respecto, recordó la iniciativa que se discutió el mes pasado en Finlandia para establecer un reparto automático de inmigrantes, que sin embargo no ha dado lugar a un acuerdo hasta ahora.

La administradora de SOS Mediterráneo contó que, por el momento, no hay casos particularmente graves a bordo del Ocean Viking, pero sí "una fatiga física y psicológica", a lo que se va a añadir las condiciones del tiempo poco favorables que se esperan en esa zona del Mediterráneo.

El barco puede aguantar unos días sin atracar, pero su autonomía está limitada porque no pudo repostar combustible hace unos días como era intención de su tripulación.

Su "capacidad óptima" es de entre 200 y 300 personas, una cifra inferior a las 356 que ya hay a bordo, pero Rahal hizo hincapié en que si hiciera falta "podríamos acoger a otros rescatados".