EFEBangkok

En su peor ola de la pandemia, el Sudeste Asiático se ha resignado a tener que convivir con la covid-19 y apuesta por relajar las restricciones para reavivar la maltrecha economía y dar un respiro a una población agotada.

Países como Vietnam, Tailandia o Malasia, que en 2020 mantuvieron la covid-19 bajo mínimos, se enfrentan desde hace meses a un incremento exponencial de los casos debido a la contagiosa variante delta, detectada originariamente en India.

Las distintas formas de confinamiento causan estragos tanto en potencias manufactureras como Vietnam como en economías más dependientes del turismo, como Indonesia y Tailandia, y los gobiernos buscan un difícil equilibrio entre la reapertura y cierta seguridad sanitaria.

Filipinas, uno de los países más afectados en la región, comenzará a aplicar a partir del jueves un plan piloto de restricciones más flexibles por zonas en Manila, a pesar de que el país está registrando una media de 20.000 contagios diarios.

La zona metropolitana de Manila pasará a tener un confinamiento menos estricto, que no afectará a las personas de entre 18 y 65 años, un toque de queda nocturno y los restaurantes podrán abrir, aunque con limitación de aforo.

El objetivo es incentivar la economía, cuyas previsiones de crecimiento para este año se han reducido del 6-7 por ciento al 4-5 por ciento debido al último confinamiento estricto en la capital que terminó el martes.

Sin embargo, el representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el país, Rabindra Abeyasinghe, indicó en declaraciones recogidas por el portal Rappler que las autoridades pueden estar relajando las restricciones de manera prematura y existe el riesgo de que se saturen los hospitales.

Según datos oficiales, el 77 por ciento de las camas de cuidados intensivos están ocupadas y el 57 por ciento de los respiradores están en uso en el país, cifras que en Manila ascienden al 78 y 61 por ciento.

CADENAS DE SUMINISTRO

La pandemia y las restricciones en la región no solo han causado estragos en las economías nacionales, sino que también han afectado a las cadenas internacionales de suministro.

Según la consultora IHS Markit, el fabricante surcoreano Samsung y la compañía japonesa Toyota se vieron afectados por el cierre de fábricas por la covid-19 en Vietnam, que acumula más de 610.000 contagios y casi 16.000 fallecimientos.

Además, la Cámara Europea de Comercio en Vietnam indicó este mes que el 18 por ciento de sus miembros en el país han trasladado parte de su producción a otros países debido a las restricciones.

Hasta mayo, Vietnam era uno de los países más exitosos en la contención del virus, con apenas 35 muertos desde el inicio de la pandemia, pero la emergencia del la variante delta ha disparado los contagios y ha empujado al Gobierno a cambiar de estrategia para convivir con el virus.

El Ministerio de Planificación e Inversión de Vietnam rebajó este martes el objetivo de crecimiento económico al 3,5 o 4 por ciento, frente al 6,5 por ciento que se había marcado al inicio del año debido a las restricciones en Ho Chi Minh, su capital económica y epicentro de la pandemia.

Las autoridades de la ciudad llevan semanas planeando una reapertura paulatina en función de la incidencia de contagios en cada zona y de las vacunas para relajar el confinamiento estricto en vigor desde agosto.

"También ha habido una interrupción de la cadena de suministro de productos electrónicos debido a los cierres provocados por la covid-19 en Malasia, donde se llevan a cabo muchas operaciones de acabado como los test y empaquetado de chips", señaló IHS Markit en un informe del pasado 10 de septiembre.

Con más de 2 millones de contagios y 21.100 muertos, las autoridades de Malasia se han esmerado en acelerar las vacunaciones y ya han inoculado a más del 54 por ciento de su población con la pauta completa con el objetivo de reabrir completamente la economía a finales de octubre.

TURISMO EN TAILANDIA

En Tailandia, las autoridades relajaron las restricciones a principios de septiembre después de más de un mes, lo que significó la reapertura de los centros comerciales, restaurantes y comercios, aunque no los bares, gimnasios y colegios en Bangkok y otras provincias.

Las autoridades han reconocido la necesidad de vivir con el coronavirus, después de que los contagios diarios pasaran de una media de 60 en marzo a más de 20.000 en agosto debido a la variante delta, aunque ya han bajado a unos 14.000.

El país también planea permitir la llegada de turistas vacunados a partir de octubre a algunas zonas como Bangkok y Chiang Mai sin necesidad de hacer cuarentena, algo que ya se está haciendo de manera experimental en la turística isla de Phuket.

El Gobierno indonesio, que ha evitado aplicar confinamientos estrictos, también relajó recientemente las restricciones en algunos destinos turísticos como la isla de Bali.

Indonesia, la mayor economía de la región, es el país que acumula más contagios, más de 4,16 millones y 138.700 muertos, aunque los casos se han ralentizado y el país consiguió salir de la recesión en el segundo trimestre al conseguir un crecimiento interanual del 7,07 por ciento.

Excepto Singapur y Malasia, el ritmo de las vacunaciones está siendo lento en el Sudeste Asiático, con un 15,3 por ciento de vacunados con la pauta completa en Indonesia, el 15,4 por ciento en Filipinas y el 5,4 por ciento en Vietnam, según el portal "Our World in Data".

Gaspar Ruiz-Canela