EFEBarcelona

El psiquiatra Enric Armengou, miembro del Patronato del Teléfono de la Esperanza y prevención del suicidio de Barcelona, ha explicado a Efe que el 23 % de los que llaman al servicio porque quieren acabar con su vida tienen menos de 25 años. "Estamos ante la generación de la ansiedad", ha asegurado.

Armengou ha destacado la labor de acompañamiento de los voluntarios que responden al teléfono y cuyo principal objetivo es "mantener el vínculo" y que la persona que está al otro lado de la línea no cuelgue hasta que pase su crisis, "se regule" o se pueda derivar de algún modo a otra persona o profesional.

"Todo el mundo quiere vivir, también los que llaman. No quieren dejar de vivir, quieren dejar de sufrir", ha explicado el psiquiatra, quien apunta a la "desesperanza" que también acompaña a la generación Z por la incertidumbre social y laboral con la que viven, una desesperanza que también les estarían transmitiendo sus padres.

"Los propios adultos les transmitimos esa ansiedad y falta de esperanza porque creemos que el mundo al que se enfrentarán es mas difícil que el nuestro. Pero eso puede ser así o no (...) Luego el factor crisis económica tampoco facilita las cosas, porque nos preocupa la falta de recursos o trabajo y los hijos pueden ser contenedores de esa angustia", ha explicado.

La pandemia de la covid, cuenta, hace que "muchos jóvenes estén pasándose a lo que llamamos lado oscuro" de la salud mental.

Con todo, apunta que "no hay patrón" aunque sí "factores comunes" en las llamadas de los más jóvenes, entre ellos la inquietud generada en los últimos tiempos por "las restricciones".

"Un factor claro es la covid y las restricciones. Les impide acceder a los sistemas de regulación que tenían antes, como quedar con los amigos, por ejemplo", ha asegurado.

"Luego hay mucho trastorno mental sin tratar o tratado. Trastornos como la propia ansiedad, pero también la depresión. Se escucha mucho la frase 'nadie me entiende'. Son muy importantes la seguridad y la pertenencia para una persona", ha explicado.

Preguntado sobre si cree estar ya tratando la llamada segunda pandemia, la de la salud mental, Armengou no tiene "ninguna duda".

Detrás del aumento de llamadas están, sobre todo, cuenta, "la soledad no buscada" y "la falta de la regulación emocional que muchos tenían a través de actividades, salidas, contacto con otras personas".

También afecta la crisis económica y la escasez de psicólogos y psiquiatras del sistema público. Para el patrón del teléfono de la esperanza y prevención de suicidios es "positivo" que para los más jóvenes, a diferencia de para sus padres, buscar ayuda para su salud mental "ya no sea tabú".

Armengou también cree necesario que exista "educación emocional" desde la escuela, "pero no como asignatura aparte, sino como algo transversal".

Tanto el teléfono de la esperanza como el del suicidio han visto crecer el número de llamadas desde la pandemia, explica, pero también el de voluntarios de la Fundación Ayuda y Esperanza, por la flexibilidad y conciliación que permite atender desde casa.

"Hay cosas que van a quedar y que son buenas de todo esto", destaca Armengou, quien apunta como un efecto positivo de la covid que ha hecho "emerger la problemática personal".

"Mucha gente tenía los valores desenfocados o no veía sentido a su vida (...) La pandemia nos ha hecho darnos cuenta de que somos vulnerables y nos ha hecho menos narcisos", ha añadido.

El teléfono de la esperanza del que ahora es patrono Armengou nació hace 53 años y por estar siempre disponible y ser gratuito viene recibiendo llamadas de fuera de Barcelona e incluso Cataluña desde hace meses, lo que evidencia también carencias de sistemas de apoyo en España.

En agosto de 2020 , al servicio de teléfono de la esperanza se le sumó el de prevención del suicidio y solo en los primeros cuatro meses se recibieron 1.102 llamadas.

"Para los más jóvenes hay que buscar aplicaciones o servicios como este teléfono que den ayuda inmediata porque ellos no van a desplazarse ni a pedir hora para otro día. Tiene que ser ya, por un móvil, por un chat", ha señalado.

Armengou cree que una de las claves para la ayuda pasa por la prevención en adolescentes y trabajar con ellos "los motivos para vivir".

"Trabajar la compasión, la aceptación, la no crítica de quienes somos y de nuestro momento y de ser aceptados", ha señalado el psiquiatra sobre la fórmula para aprender a "vivir mejor" tengamos la edad que sea y por el bien de nuestra salud mental.

Por Lara Malvesí