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Desde que la tierra se abriese en La Palma hace más de dos meses, son muchas las cosas que la lava se ha llevado a su paso y otras tantas que se han complicado en la vida cotidiana. Es el caso de aquellos enfermos que tienen que desplazarse a Tenerife para recibir tratamiento médico y ahora tienen que ir en barco porque la ceniza impide los vuelos.

En La Palma no se prestan servicios de radioterapia, neonatología o neurocirugía, ni tampoco se pueden practicar cateterismos a las personas que sufren un infarto. Algo que el director del Servicio Canario de Salud (SCS), Conrado Domínguez, achaca a la "realidad canaria", ya que es una situación muy similar a la del resto de islas a excepción de Tenerife y Gran Canaria.

Las cenizas que emite el volcán han dejado el aeropuerto de La Palma inoperativo en varias ocasiones, la última la pasada semana, lo que obliga a los pacientes de estos servicios a tener que hacer un viaje de unas tres horas en barco para llegar a Tenerife, y otra más desde el puerto de Los Cristianos hasta el hospital de referencia, el Hospital Universitario de Canarias.

“Ni uno solo de los pacientes ha perdido su cita”, recalca a EFE la Gerente de los Servicios Sanitarios La Palma, Mercedes Coello, aunque aclara que la situación se complica con los traslados urgentes como en el caso de los infartos de miocardio, que precisan un cateterismo en las primeras horas.

Un problema que se ha solventado trasladando a estas personas en una ambulancia medicalizada en la bodega de un barco.

Normalmente estos traslados se hacen en helicóptero, pero éste no ha podido despegar de la isla durante la semana en la que el espacio aéreo estuvo cerrado, unos días en los que la salud canaria ha tenido que llevar a cabo cuatro traslados urgentes de una isla a otra en los que no ha ocurrido ningún contratiempo.

Coello reconoce que el protocolo de actuación que se ha gestionado “no es el adecuado, pero es el que se puede en este momento”, a la vez que explica que a los pacientes que se trasladan para recibir tratamientos como la radioterapia, que antes iban y volvían el mismo día, se les está pagando la estancia en Tenerife.

El volcán y los gases que emite no solo complican el traslado de los pacientes palmeros, sino que también causa problemas para los que no hay unidades en la isla, como la bronquiolitis que puede producir a algunos recién nacidos, algo que hace que sea necesario trasladarlos a neonatología, un servicio que tampoco existe en el hospital local.

Precisamente para evitar complicaciones con los bebés prematuros se está intentando que todos estos niños nazcan en Tenerife, aunque, según cuenta la presidenta de la Asociación de Padres y Madres de Prematuros de Tenerife (APREMATE), Vanesa Hernández, esto no siempre es posible y muchas veces el recién nacido tiene que ser ingresado en una isla distinta a la que se encuentra su madre.

“Imagina el traslado en barco con un bebé de 700 gramos”, cuenta Hernández, que explica que los bebés pueden pasar hasta tres meses ingresados en Tenerife, tiempo en el que el SCS cubre la estancia y dietas de la familia, aunque no por anticipado, algo que lo hace más complicado para muchas familias.

“Sabemos que el Hospital de La Palma está dando todo y más”, aclara Hernández, que el pasado 11 de noviembre mantuvo una reunión con los responsables sanitarios de la isla para intentar que el volcán no complicase los nacimientos de estos niños.

El director del SCS ha asegurado a EFE que “se está trabajando en la posibilidad de tener una unidad más amplia y estable de neonatos”, aunque asegura que eso va unido a que se cuente con más especialistas: “No es solo una cuestión de querer tenerla”.

Domínguez asegura que “en el Hospital de La Palma ya se dan casi todos los servicios” y explica que dentro de los planes de contingencia está la posibilidad de desplazar a especialistas a la isla si la situación se complica, siguiendo una política de “mover los servicios y no a los pacientes”.

“Vamos respondiendo poco a poco a todos los retos que nos trae el volcán”, añade Domínguez, que ha anunciado que se han negociado una serie de acuerdos con Binter -la aerolínea que opera entre islas- para incrementar el número de plazas y dar prioridad a los traslados médicos una vez abierto el espacio aéreo.

Desde Binter confirman estos acuerdos, aunque añaden que no es algo excepcional y que antes de que el volcán entrase en erupción ya aumentaban el número de plazas reservadas según la demanda sanitaria, aunque explican que ninguno de sus aviones está preparado para el traslado de pacientes, sino que estos viajan “como un pasajero normal".

Nestor Báez