EFEYakarta

Indonesia, uno de los epicentros mundiales de covid-19, superó este miércoles los 100.000 muertos por la pandemia, con más de 3,5 millones de contagios en total, mientras las autoridades se replanteen la estrategia de alcanzar la inmunidad de grupo con las vacunas por la fuerza de la variante delta.

El Ministerio de Salud agregó este miércoles 1.747 nuevas víctimas mortales a la estadística oficial, lo que deja el número de fallecidos en 100.636 desde el inicio de la pandemia, aunque el escaso número de test para una población de 270 millones lleva a los expertos a pensar que el número real es mucho más elevado.

El país registró 34.251 contagios en las últimas 24 horas, unos números que confirman la tendencia a la baja respecto a las últimas semanas, cuando se llegaron a superar las 50.000 infecciones al día, pero que siguen manteniendo al sistema sanitario al límite mientras la campaña de vacunación avanza más despacio de lo previsto.

La virulencia de la variante delta ha hecho que miembros del gobierno hayan reconocido que alcanzar la inmunidad de grupo a través de las vacunas resulta poco realista, por lo que por el momento el país está centrado en las medidas restrictivas que reduzcan los contagios.

En este sentido, el presidente del país, Joko Widodo, anunció este lunes la extensión por una semana más de las medidas para frenar los contagios de covid-19, hasta el 9 de agosto.

Las medidas, que incluyen restricciones de viaje e instan a trabajar desde casa, entraron en vigor el 3 de julio para las islas de Java y Bali, aunque más tarde se sumaron unas pocas ciudades repartidas por el archipiélago indonesio.

Mientras tanto, la vacunación avanza con retraso respecto al programa oficial y hasta el momento algo más de 21 millones de indonesios o un 10 por ciento de los 208 millones de indonesios entre la población vacunable cuentan con la pauta completa, mientras que otros 48 millones, o el 23 por ciento, han recibido una dosis.

A la gravedad de la situación general se suma la alta tasa de mortalidad entre los niños, con más de 800 menores muertos desde el inicio de la pandemia.