EFELisboa

La Conferencia de los Océanos de Lisboa entró hoy en su ecuador marcada por las llamadas a la acción para evitar las reuniones "retóricas" mientras organizaciones no gubernamentales y sociedad civil se movilizan para presionar a Gobiernos y actores privados.

Los delegados que asisten a la cita de Naciones Unidas se toparon a primera hora con los restos de una vigilia de ONG frente a las puerta del Altice Arena, preludio de la movilización convocada hacia el final del día bajo el lema "Salvar el océano es salvar el clima".

El programa oficial comenzó con un anuncio esperado: Estados Unidos se suma a la Alianza Internacional contra la Acidificación de los Océanos.

El ingreso de EEUU refuerza la Alianza, una iniciativa voluntaria de gobiernos y organizaciones no gubernamentales que representan a casi 300 millones de personas y más de 360.000 kilómetros de costa.

EN EL CAMINO HACIA LA PESCA SOSTENIBLE

La Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) fue la otra gran protagonista de la jornada.

Mientras su informe sobre alimentación alertaba hoy en Roma de que en 2030 no se erradicará el hambre en el mundo, en Lisboa presentaba un documento que abría la puerta al optimismo: la acuicultura, que ha llevado a máximos históricos a la producción pesquera y acuícola, es "vital" para atajar el problema.

La producción pesquera y acuícola total alcanzó en 2020 un máximo histórico de 214 millones de toneladas, de los cuales 178 millones fuero animales acuáticos y 36 algas.

Pero el crecimiento del sector requiere de una "transformación más profunda", en palabras del director de Pesca y Acuicultura de la FAO, Manuel Barange.

"Es muy importante para nosotros no solo producir de forma sostenible y equitativa, sino de forma asequible", defendió Barange, que recordó que 3.000 millones de personas, casi la mitad de la población mundial, no se pueden permitir una dieta sana.

Por eso, la FAO no oculta su preocupación ante el aumento del precio del pescado, que cifra en una media global del 25%, y que impactará en la dieta de los países en vías de desarrollo.

A la presentación de la FAO asistió el ministro español de Agricultura, Luis Planas, quien ratificó el compromiso de su país con la seguridad alimentaria.

Planas intervino también en el plenario de la conferencia para asegurar que España mantendrá su "liderazgo a nivel internacional" en la lucha contra la pesca ilegal y avanzará en el combate contra la contaminación de plásticos.

MÁS ACCIÓN Y MENOS PALABRAS

Acciones concretas reclamó el enviado de Washington para el Clima, John Kerry, convencido de que "si no se actúa inmediatamente, el objetivo de limitar el aumento de la temperatura del mar a 1,5 grados será imposible, y cada décima de grado tiene un coste enorme, hablamos de billones de dólares".

Y alertó: "Si no respondemos, estas reuniones serán mera retórica". Será "una tragedia" y "las generaciones venideras se preguntaran en qué estábamos pensando".

También la Unión Europea (UE) pidió un "compromiso político firme" ante el "desolador" estado de los océanos, según la directora general de Pesca y Asuntos Marítimos (DGMare) de la Comisión Europea, Charlina Vitcheva.

De Lisboa debe salir un compromiso "general e inequívoco". El estado de los mares refleja "nuestro fracaso y responsabilidad colectivos", dijo.

LA GUERRA CONTRA UCRANIA PLANEA SOBRE LA CONFERENCIA

Un día más, la guerra de Rusia contra Ucrania salpicó el debate sobre los océanos.

La embajadora de Ucrania en Lisboa, Inna Ohnivets, denunció en el plenario que la invasión rusa "tiene el potencial de convertirse en una catástrofe medioambiental global".

El sulfuro de hidrógeno de las bombas utilizadas en los ataques rusos sobre el puerto de Mariupol y la central de Azovstal han llegado al Mar de Azov las filtraciones "podrían llevar a la extinción total de la flora y la fauna" de la zona e incluso alcanzar al Mediterráneo.

Antes de su intervención ya se habían escuchado expresiones de solidaridad con Ucrania en boca de los portavoces de Georgia, Letonia y de Vitcheva (CE).

La conferencia avanza mañana jueves hacía su recta final y acelera las negociaciones sobre la Declaración de Lisboa, que debe ser aprobada el viernes, la hoja de ruta a seguir en la protección de los mares.

Pero antes, aumentan las advertencias, como la de la portavoz de la CE en la cita de Lisboa: "Esperamos que los compromisos que se hagan aquí no queden en el olvido cuando volvamos a casa".

Por Mar Marín