EFESanta Cruz de La Palma (España)

La colada del volcán de la isla canaria de La Palma que destruyó en parte una zona de viviendas el pasado martes ha reducido su velocidad hasta los 0,4 o 0,5 metros por hora y "prácticamente no se mueve", mientras que la que permanecía parada se ha reactivado y trasporta restos del cráter tras las explosiones registradas el miércoles.

Esa segunda colada, ha detallado el director técnico del Plan de Emergencias Volcánicas de La Palma (Pevolca), Miguel Ángel Morcuende, avanza a unos 12 metros por hora, aunque ha llegado a picos de 33 metros/hora, y arrastra "pequeños" bloques desgajados del principal centro emisor de los cuatro que siguen activos.

Ha abundado en que una parte de esa colada "parece que coge una dirección distinta que ahora está bajo estudio, aunque se mueve muy lentamente" y, en principio, "no tiene mayor recorrido por la velocidad que tiene hasta ahora", mientras que la otra discurre por la "autovía" preexistente.

Sobre el río de lava que llegó hace unos días al barrio de Todoque, en el municipio de Los Llanos de Aridane, ha comentado que "sigue su proceso de avance a cotas inferiores", y ha añadido: "no sabemos si al final legará al mar".

En cuanto a la evolución de la nube de gases que expulsa el volcán, que ha alcanzado los 5.000 metros de altitud, ha indicado que hasta ahora no ha generado problemas en el espacio aéreo, aunque se está pendiente de la dirección que vaya tomando.

Ha informado también de que se están cruzando los datos obtenidos del sistema satelital europeo Copernicus con el catastro y los ayuntamientos afectados para averiguar "la cifra exacta" de viviendas afectadas.

Según la estimación de Copernicus son 425 las edificaciones "absorbidas por la colada", pero en ese recuento, ha puntualizado el director técnico del Pevolca, se incluyen cuartos de apero o piscinas.

La cifra de personas evacuadas se mantiene invariable, en torno a 5.700, y la de hectáreas afectadas, unas 172, 30 más con respecto al anterior recuento. EFE

jmor/jmr/jls