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El número de suicidios consumados en España se acerca "peligrosamente" a la barrera psicológica de los 4.000 oficiales al año; cada uno de ellos da lugar a otras 20 tentativas, por lo que el plan estratégico de salud mental y un "código esperanza" para estos casos se hacen más necesarios que nunca.

De hecho, los servicios de urgencias y emergencias se han convertido en el termómetro del estado de la salud mental en nuestro país: los casos por tentativa de suicidio se han casi cuadruplicado y la mayoría de ellos ya habían sido asistidos previamente por el mismo motivo.

Son algunas de las conclusiones que se han arrojado este jueves en la jornada "Depresión y suicidio en España" promovida por la Fundación de Ciencias del Medicamento y Productos Sanitarios, la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) y la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB) que ha reunido en el Congreso a expertos, pacientes y representantes políticos.

En 2020 se produjeron un total de 3.941 suicidios, lo que supone un incremento del 7,4 % con respecto a 2019, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE); desde 2008 es la primera causa de muerte no natural en España y actualmente también lo es para los jóvenes de 15 a 29 años, superando así a los accidentes de tráfico.

"Nos acercamos peligrosamente a la barrera psicológica de 4.000 muertes por suicidio oficiales", ha alertado Cecilia Borrás, presidenta y fundadora de la Asociación Después del Suicidio, quien ha pedido poner el foco en el abordaje de los factores de riesgo, el más importante el de la depresión, un factor que no se ve y que, cuando se hace, "es demasiado tarde".

Mercedes Navío, psiquiatra y coordinadora del Libro Blanco Depresión y Suicidio 2020, ha corroborado el "aumento significativo de la conducta suicida en forma de intentos", especialmente entre los más jóvenes, aunque ha tranquilizado: "El fenómeno del suicidio es complejo pero afortunadamente se puede prevenir".

El aumento entre los más jóvenes es palpable en los servicios de emergencias: "Estamos notando un incremento de intentos de suicidio en gente joven, sobre todo de 15 a 30 años", ha asegurado Iria Miguéns, coordinadora del Grupo de Salud Mental de la Sociedad Española de Emergencias y Urgencias (Semes), que ha cifrado la subida de los casos hasta en un 250 % más.

"Cada paciente que viene que ha intentado suicidarse ya ha tenido asistencias previas", ha proseguido la doctora antes de invitar a trabajar "de forma homogénea en la prevención porque por cada suicidio consumado hay 20 tentativas".

En opinión de los expertos, urgen "profesionales competentes y formados" para atender estos casos, ha añadido Tato Vázquez, presidente de Semes, quien ha propuesto plantear un código universal de atención a las tentativas de suicidio. "Le podemos llamar código esperanza", ha sugerido.

Porque "las tentativas o se atienden correctamente, o se tapan con un manto de flores. Necesitamos profesionales competentes y humanizar esa atención", ha zanjado.

¿Cómo abordar el problema? Con un plan nacional de prevención, dotado con un presupuesto finalista, específico y que haga "énfasis en los recursos humanos". Y, en ello, "la política puede ayudar desde la unanimidad", ha dicho Navío.

"Hay que tener un Plan Nacional de Prevención del Suicidio. Denle la figura legal que quieran, de eso no entiendo, pero sí de dolor", ha abundado Borrás, quien ha pedido una visión "muy nueva" de la problemática y más adaptada al siglo XXI.

El presidente de la SEP, Celso Arango, ha apuntado que "hay una disociación entre lo que tenemos que atender y cómo lo podemos atender". España lidera las tablas de problemas de salud mental pero está a la cola en número de profesionales, ha criticado.

Sin embargo, esta "pandemia" de trastornos mentales ya existía antes de la covid, aunque haya podido haber un cierto aumento tras ella, ha precisado el experto: "Lo que ha pasado no es que hayamos pasado de la nada al todo, sino que ese poquito más ha colapsado y puesto en evidencia el déficit estructural previo".

En este sentido, Víctor Pérez, presidente de la SEPB, ha constatado el aumento de los problemas de salud mental con la covid, especialmente en las familias que han tenido que pasar un duelo sin duelo ante la muerte de un familiar, aunque "la mayoría de las personas que han sufrido esta pandemia han podido salir por sí mismas".

Desde el ámbito de la política, la portavoz socialista de la Comisión de Sanidad, Ana Prieto, ha traído a colación la Estrategia de Salud Mental que está ultimando el Ministerio de Sanidad y que, con otras iniciativas como el teléfono del suicidio que anunció el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, "escenifican" la importancia que este problema tiene para la sociedad.

"En salud mental vamos todos de la mano", ha subrayado la portavoz popular, Elvira Velasco, quien ha apelado a la necesidad de una estrategia global. "No podemos ir por parcelas. Estamos haciendo muchas cosas, pero muy dispersas", ha dicho la diputada.

Desde Unidas Podemos, Rosa María Medel ha avisado de que "con una estrategia o un plan no vamos a ninguna parte porque no es vinculante, son recomendaciones", por lo que ha defendido una ley de salud mental como la que ha presentado su grupo, sin la cual "no se puede reforzar y dar realmente contenido a todos estos problemas".

Juan Luis Steegman, de Vox, ha hecho hincapié en que "la enfermedad mental genera una enorme cantidad de sufrimiento" que solo ha podido soportarse por el trabajo de los profesionales, más del que "pueden aguantar".

Mientras que Guillermo Díaz, de Ciudadanos, ha apelado a "aniquilar el sesgo ideológico de cada uno" para abordar esta cuestión.