EFEValencia

La exposición a productos químicos contaminantes, incluso a bajos niveles, puede afectar al desarrollo cerebral de los niños durante la gestación, la lactancia y en edades tempranas, influir en su desarrollo cognitivo y motor y contribuir a la aparición de transtornos como el déficit de atención, autismo o ansiedad.

Con el objetivo de crear métodos y herramientas que permitan analizar las consecuencias de esta exposición a productos químicos contaminantes en las fases donde se produce la parte principal del desarrollo cerebral, se ha llevado a cabo durante los últimos cuatro años el proyecto europeo 'Denamic'.

El proyecto está coordinado por el Instituto de Estudios Medioambientales de la Universidad de Amsterdam y en el mismo ha participado el Laboratorio de Neurobiología del Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF) de Valencia, liderado por Vicente Felipo.

El Centro Superior de Investigación en Salud Pública de la Generalitat y el Instituto de Medicina Genómica también se han sumado a este trabajo, en el que ha colaborado un equipo multidisciplinar integrado por universidades, centros de investigación y pequeñas y medianas empresas.

El cerebro en desarrollo es muy vulnerable a los efectos de los contaminantes, incluso a bajos niveles de exposición, produciendo efectos duraderos e incluso permanentes, han informado a EFE fuentes del CIPF.

'Denamic' ha analizado los efectos de la exposición a estos contaminantes, incluyendo distintos tipos de pesticidas, metilmercurio ó PCBs, sobre el aprendizaje, el desarrollo cognitivo y motor y su contribución a trastornos del desarrollo infantil como el déficit de atención, el autismo y el trastorno de ansiedad.

También ha analizado los mecanismos por los que los contaminantes conducen a estas alteraciones.

En el laboratorio del CIPF, que desarrolla más de ocho proyectos europeos en este campo, se han estudiado en modelos animales los efectos de la exposición a contaminantes sobre el desarrollo cerebral.

Se ha comprobado que estos compuestos conducen a déficit cognitivos y motores, ya que el cerebro en desarrollo "es, en muchos casos, la diana más sensible a los efectos de estas sustancias", ha asegurado a EFE Vicente Felipe.

Su laboratorio se ha encargado de caracterizar los efectos de la exposición a diferentes tipos de pesticidas y otros contaminantes sobre distintos aspectos de la función cognitiva y sobre la actividad y coordinación motoras.

También ha analizado los mecanismos moleculares por los que los contaminantes inducen estos efectos.

Además, ha identificado el papel de la neuroinflamación en hipocampo y de alteraciones en la neurotransmisión Gabaérgica en el cerebelo sobre las alteraciones en el aprendizaje y la coordinación motoras inducidas por pesticidas.

Según el investigador, distintos pesticidas inducen efectos diferentes y estos efectos son también distintos según el género dependiendo de la función neurológica evaluada.

A su juicio, la exposición a este tipo de contaminantes es una "pandemia silenciosa" porque, aunque afecta a millones de niños en todo el mundo, si los niveles de exposición son muy bajos es difícil relacionar estas afecciones con hechos como que la madre haya ingerido mercurio durante la gestación.

El grupo de Vicente Felipo también ha evaluado la utilidad del electroencefalograma para detectar las alteraciones cerebrales inducidas por los pesticidas.

El proyecto ha tenido una duración de 4 años, desde enero de 2012 hasta el 31 de diciembre del 2015 y ha dado lugar a numerosas publicaciones.

Sus resultados proporcionarán a la Unión Europea y a la Organización Mundial de la Salud (OMS) resultados, metodología y recomendaciones para gestionar los riesgos de la exposición a contaminantes químicos.

Estos datos ayudarán a la Unión Europea en la legislación sobre potenciales neurotóxicos y a marcar los niveles tolerables de estas sustancias, han indicado las mismas fuentes.

El equipo investigador ha producido un reportaje titulado "Young Minds at Risk?" de Callisto Productions, grabado en casas, laboratorios, fábricas, industrias químicas y agrícolas con numerosas entrevistas a expertos.

En él se advierte sobre la neurotoxicidad de contaminantes presentes en alimentos, en el agua y en otros productos como insecticidas y cómo afecta a los niños la exposición a estos contaminantes.