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La familia del primer trabajador de Metro con enfermedad profesional reconocida por la exposición al amianto, fallecido en 2018, ha mostrado su satisfacción por la primera condena a la compañía por este caso que le obliga a pagar 371.733 euros en concepto de indemnización, y que confían en que abrirá la puerta a más compensaciones por asbestosis.

Así lo ha manifestado a Efe el abogado de Julián Martín Rebate, fallecido el 4 de octubre de 2018, que fue el primer trabajador del suburbano madrileño que presentó una demanda para reclamar una indemnización a la compañía por los "daños y perjuicios" que le causó la manipulación de elementos con amianto en su puesto de trabajo.

El Juzgado de los Social número 10 de Madrid ha condenado al suburbano madrileño a pagar 370.000 euros a la familia de este trabajador, el primero a quien el Instituto de la Seguridad Social (INSS) le reconoció enfermedad profesional.

El letrado de la familia ha subrayado que están satisfechos con la resolución judicial, ya que es "una de las más altas que se han dado hasta ahora en el caso amianto". Ahora, ha explicado, estudiarán la sentencia con detalle para ver si recurren o lo dejan estar.

Morillo ha precisado que el argumento que da la magistrada para condenar a Metro es que incumple la normativa de seguridad de los trabajadores, al conocer la presencia de amianto en el suburbano madrileño "y los efectos nocivos del mismo" y no adoptar ninguna medida.

"Los trabajadores tenían que haber estado protegidos como lo están ahora mismo y no se adopto ninguna medida por parte de Metro para protegerlos", ha remarcado Morillo, que ha señalado que esa omisión de Metro "es lo que ha ocasionado la enfermedad profesional que causó el fallecimiento de Julián".

Según el abogado de la familia del trabajador fallecido, la magistrada hace referencia a que es "responsabilidad" de Metro conocer si existe amianto en sus instalaciones, por lo que rechaza las alegaciones de la compañía de que desconocía la presencia de este mineral nocivo para la salud, cuya fabricación, utilización y comercialización está prohibida en España desde 2002.

Además, insiste en que a partir del dictamen realizado por la comisión de investigación de la Asamblea de Madrid tiene constancia de la presencia de este mineral "desde hace más de dos décadas", ha precisado Morillo.

La demanda la presentó el propio trabajador ante los Juzgados de lo Social en junio de 2018 en la que solicitaba una indemnización aplicando el baremo de accidentes de tráfico, atendiendo a su edad, 61 años, la gravedad de la enfermedad que sufría, las secuelas de la misma y la incapacidad permanente absoluta que tenía declarada como consecuencia de su patología.

De las cantidades solicitadas, Morillo ha comentado que la magistrada rechaza abonar la cuantía que reclamaban en concepto de lucro cesante "porque considera que estaba cubierto por la pensión de incapacidad que percibió en vida Julián".

Como consecuencia de la enfermedad que sufría, el trabajador estuvo en situación de incapacidad temporal desde junio de 2017 hasta que la seguridad Social le reconoció la incapacidad laboral permanente en marzo de 2018.

En la sesión del juicio, el pasado 1 de abril, compareció Juan Navarro, responsable del servicio de prevención de Metro de Madrid, quien reconoció que, en las tareas de mantenimiento de los trenes clásicos, el fallecido pudo haber tenido interacción con materiales con amianto como los "apagachispas" durante 700 horas entre los años 2003 y 2017.

También testificaron tres trabajadores de Metro de Madrid, oficiales de mantenimiento de ciclo corto y compañeros del fallecido, que señalaron que, antes del año 2017, manipularon a diario y sin protección piezas de los trenes que contenían amianto, como los "apagachispas", que lijaron, soplaron y limpiaron, una actividad en la que se desprendía polvo de asbesto.

Metro pidió que se desestimase la demanda presentada por el trabajador por entender que su enfermedad podía tener unos orígenes distintos a la exposición del amianto.

Hasta el momento, cuatro trabajadores de Metro de Madrid han sido diagnosticados con una enfermedad profesional relacionada con su exposición al amianto, dos de los cuales han fallecido.

Además, este viernes ha muerto otro trabajador, compañero de los dos fallecidos, que estaba a la espera de que la Seguridad Social certificase que su enfermedad se debe a manipular este mineral.