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La Fundación Alternativas cree que España está "medianamente comprometida" en la búsqueda de soluciones al fenómeno migratorio y que la respuesta que da al mismo tiene "sus luces y sombras", ya que no ha vuelto a repetir gestos como el del Aquarius y sigue incumpliendo en materia de acogida de refugiados.

Es una de las principales conclusiones a las que llegan Beatriz Cózar y Leticia Rodríguez en "Desmontando el mito del problema migratorio", una investigación en la que las autoras analizan el fenómeno migratorio, las tendencias actuales y la respuesta que reciben en la UE, así como el impacto que han tenido las noticias falsas en los últimos comicios europeos.

Una investigación en la que ambas han tratado de abordar este asunto "desde el punto de vista social y humano y no tanto en términos matemáticos y numéricos" y de contrarrestar las falsas creencias de que los inmigrantes constituyen una amenaza para la seguridad nacional y los valores europeos, comenta a Efe Rodríguez.

Con el respaldo de varias encuestas europeas y de organismos oficiales españoles, el estudio presentado este miércoles concluye la necesidad de abordar los discursos sobre inmigración, de tal forma que el debate sea refiera a la perspectiva de la "seguridad humana" y no de la seguridad nacional, añade Cózar.

Porque lo contrario da lugar a falsos mitos que después son muy difíciles de desmontar, como la conexión inmigración-delincuencia, cuando los datos dicen lo contrario: por ejemplo, según el Consejo General del Poder Judicial, desde 2009, cuando se alcanzó el pico de población reclusa extranjera (35,7%), esa cifra ha ido descendiendo paulatinamente hasta el 28,1% de 2017.

Ni la UE se está islamizando, ni es un paraíso para refugiados ni los inmigrantes son causa de ataques terroristas son otras de las noticias falsas que circulan por la red y que han encontrado en los partidos populistas un caldo de cultivo que solo será posible combatir, según la Fundación Alternativas, con una mayor "alfabetización digital".

Las autoras dedican un capítulo de su investigación a analizar el caso español y resaltan que, a pesar de que la actitud con el Aquarius el año pasado podría hacer pensar que ha satisfecho sus expectativas, la realidad es que ese gesto no se repitió con otras embarcaciones, a lo que se suma que nuestro país sigue incumpliendo el compromiso de acoger a más de 17.000 refugiados que adquirió hace ya cuatro años.

Así, consideran que la respuesta española al fenómeno de la inmigración presenta "luces y sombras". "España siempre ha sido proclive a acoger y es visto en Europa como un país con experiencia previa en inmigración, pero estamos en una escala un poco de grises", señala Rodríguez.

"Tenemos que empezar a ver el migratorio como un problema humanitario y no matemático. España en el momento del Aquarius actuó de forma muy correcta, pero es verdad que tampoco se puede dejar toda la responsabilidad a un estado miembro cuando el problema está en una frontera comunitaria", añade para dejar claro que, en todo caso, "el reparto numérico de vidas humanas no funciona".

De su investigación, las autoras han deducido que "las sociedades europeas no deberían de olvidar su pasado, pues quien lo olvida corre el riesgo de repetir los mismos errores", por lo que, lejos de intentar externalizar su control fronterizo, tendrían que reformar sus sistemas de asilo e intentar generar un espacio común basado en la solidaridad y el respeto a la dignidad y la vida humana.

También abogan por una reforma del sistema europeo común de asilo, formar a los inmigrantes en origen, promover su integración en los de países de destino para que no sean vistos como "el otro" o fomentar observatorios y clínicas dedicadas a los derechos humanos, así como foros de debate dirigidos a la ciudadanía en general.

"Somos una comunidad de países que tenemos que dar una respuesta común a un problema que no es visto como un problema humanitario, sino numérico, hablando de cifras de repartición como si fueran caramelos", concluye.