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Las carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas siguen sin despertar el suficiente interés entre las niñas, lo que, en parte, se debe a la expansión de estereotipos y sesgos sobre todo a través de las redes sociales, y a la falta de confianza, un problema que hay que atacar en las aulas.

Hay que cambiar la educación y reenfocar el currículum de ciencias en primaria y secundaria para fomentar el interés por descubrir y aprender ciencia, con programas de laboratorio e interactivos, y cambiar los referentes, que siguen siendo mayoritariamente masculinos en los libros y fuera de ellos.

Así lo han señalado las científicas María Blasco, Susana Marcos y Clara Benedí-García en el debate "Mujer y ciencia", organizado por la Fundación Gadea Ciencia, en el que además han denunciado que la igualdad no está lo suficientemente presente en la agenda política.

"Vivimos en un mundo patriarcal donde los hombres tienen un poder desproporcionado, pero las causas por las que sucede esto se han enumerado y se pueden solucionar si se pone la igualdad en la agenda política", según la directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, María Blasco, quien ha mostrado su preocupación, como el resto, por el auge de partidos que "van en contra de las mujeres".

Las tres han resaltado que la desigualdad hay que combatirla desde la escuela y en este sentido Blasco ha recordado un estudio de la revista Science en el que se demuestra que las niñas, a partir de los 6/7 años, empiezan a asociar inteligencia y brillantez con masculinidad.

De hecho, ha señalado Clara Benedí-García, coordinadora del área de Mujeres en Óptica y Fotónica de la Sociedad Española de Óptica, durante los estudios en el instituto "es difícil encontrar referentes de mujeres científicas en los libros de texto, por lo que las alumnas no se ven a sí mismas como posibles científicas".

Para Susana Marcos, directora del Laboratorio de Óptica Visual y Biofotónica del Instituto de Óptica del CSIC, la educación necesita nuevas fórmulas, con programas de laboratorios, experimentales e interactivos, y con profesores educados en perspectiva de género.

Las científicas también se han referido al "techo de cristal" que existe en la ciencia: más de la mitad (52%) de los estudiantes que empiezan una carrera científica son mujeres pero al llegar a los puestos de responsabilidad su presencia se reduce a un 25%.

Esto responde "a los sesgos inconscientes, a la pérdida de autoconfianza de las mujeres, a los estereotipos existentes y a que las decisiones se toman en círculos masculinizados", según Blasco, quien ha apostado por fomentar redes de mujeres frente a las redes de "camaradería masculina" y ha subrayado la importancia de que "las decisiones se tomen en foros donde las mujeres estén representadas".

Además, han añadido Marcos y Benedí-García, hay que poner en marcha medidas para conciliar y que, por ejemplo, el cuidado de niños o personas mayores no recaiga siempre en las mujeres.

Todas las asistentes han coincidido en la necesidad de las cuotas como medida transitoria para asegurar que las mujeres lleguen a puestos de poder y, aunque son conscientes de que estas medidas pueden ser controvertidas, "ese empuje es necesario".

Han aprovechado el debate para reivindicar más contenidos de ciencia en los medios de comunicación y así concienciar a la sociedad de la importancia del conocimiento científico.

"La madurez de un país está representada por su apreciación por la ciencia", ha resumido Blasco.