EFEÁvila

La complicada orografía y una meteorología "muy adversa", con elevadas temperaturas y rachas de viento en la zona, están dificultando las labores de extinción del incendio que se declaró el sábado en Sotillo de la Adrada (Ávila) y después se extendió hasta la Reserva Natural del Valle de Iruelas, afectando a unas 200 hectáreas.

Según ha explicado el delegado territorial de la Junta en Ávila, José Francisco Hernández, en un mensaje difundido a los medios, la Junta mantiene el nivel 1, en una escala ascendente de 0 a 3 de peligrosidad.

Durante la pasada noche han permanecido trabajando en la zona 3 técnicos, 6 agentes medioambientales, 8 cuadrillas de tierra, 5 autobombas y una unidad del destacamento de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que se retirará "pronto" para ser "relevada" por efectivos de la Junta, ha explicado Hernández.

Esta mañana se han incorporado, además, otra autobomba, una cuadrilla de tierra, cuatro helicópteros y dos cuadrillas especialistas en la lucha contra incendios forestales (ELIF).

Según ha señalado el delegado territorial de la Junta, aún queda "mucho trabajo para perimetrar la zona y atacar las zonas calientes", con el objetivo de "evitar alguna reproducción", como la que se produjo en la mañana del lunes.

En este sentido, se ha referido a unas condiciones meteorológicas "muy adversas", como consecuencia de las elevadas temperaturas y el viento reinante en esta zona próxima al embalse de El Burguillo, cuya orografía también "dificulta la extinción".

El delegado territorial de la Junta ha señalado la necesidad de "garantizar" que no se produzcan nuevas reproducciones, y ha vaticinado: "Nos va a llevar, sin duda, más de una y de dos jornadas".

Este incendio cuyo origen se debió a un rayo y cuya superficie afectada ronda las 200 hectáreas, afecta a una parte de la Reserva Natural del Valle de Iruelas, uno de los parajes naturales más importantes de la provincia de Ávila, que alberga una de las colonias de buitre negro más importantes de España.