EFEBarcelona

La pobreza y el riesgo de exclusión social de las mujeres en Europa se han agravado durante la pandemia de la covid-19, principalmente en los grupos vulnerables, y por el añadido del menor sostén social que existe en Europa tras los recortes de la anterior crisis de 2008.

Así lo pone sobre la mesa el informe del Parlamento Europeo de la eurodiputada española socialista Lina Gálvez, que reclama objetivos concretos para atajar las desigualdades y una perspectiva de género transversal en todo el presupuesto comunitario.

Según datos de 2020, el año del estallido de la pandemia, el riesgo de pobreza o exclusión social en la UE era mayor para las mujeres que para los hombres (22,9 % frente al 20,9 %).

"Si hay Estado del bienestar, si hay salud y buenos servicios, pues el peso de tu salario para tu bienestar es menor que si no tienes ese sostén social y tienes que recurrir a servicios privados", ha apuntado Gálvez, que ha señalado a las medidas de austeridad de la anterior crisis y las mayores consecuencias para ellas.

"Las mujeres son las principales empleadas de estos servicios, por un lado, y también usuarias, por otro, de forma directa o indirecta, porque sobre ellas recaen de rebote esos roles. Somos las sustitutas naturales de los servicios de cuidados", ha destacado la eurodiputada, que ha presentado su iniciativa "Sobre la pobreza de las mujeres en Europa" en la oficina de Barcelona del Parlamento Europeo.

"El mandato social de los cuidados nos afecta a todas de la cabeza a los pies, y la crisis de la COVID ha sido sobre todo una crisis de cuidados. El trabajo extraordinario no remunerado en las casas con hombre y mujer durante la pandemia ha recaído en las mujeres y ese tiempo no lo han podido dedicar ni a seguir formándose ni a trabajar más, por ejemplo", ha dicho.

En ese sentido, el informe hace hincapié en que, para abordar el carácter multidimensional de la pobreza de las mujeres, es necesario "acabar con la segregación de las labores domésticas y de cuidados no remunerados que realizan principalmente las mujeres e implantar el horario flexible con el fin de permitir que las mujeres y los hombres puedan conciliar mejor su vida profesional y su vida privada".

"La pobreza no es una maldición divina, es una opción política. Podríamos tener otro tipo de políticas, otra distribución distinta de la riqueza, de los modos de producción, de la renta, etc.", ha enfatizado.

Aunque casi todas mujeres se han empobrecido, las peor paradas durante y después de la pandemia han sido las madres solteras, mujeres de más de 65 años, mujeres con discapacidad y mujeres de origen migrante.

El informe también destaca que "la violencia contra las mujeres es a la vez causa y consecuencia de la pobreza y exclusión social de las mujeres, aumentando especialmente el riesgo de no poder salir de ella".

"La violencia contra las mujeres es una violación de los derechos fundamentales y la sufren muchas mujeres por el hecho de serlo. A pesar de que la violencia contra las mujeres no es una realidad aparejada a las personas de bajos ingresos, las mujeres de esos estratos sociales y de escasos recursos, tienen menos alternativas de escapar de la violencia", añade el texto.

El informe de iniciativa, ya presentado en la comisión de Igualdad del Parlamento Europeo, se votará en ese foro a finales de mes y tiene previsto llegar al pleno de Estrasburgo en la sesión del mes de mayo. EFE

lmi/mg/ram