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A la urgencia de poner un plato en la mesa por el impacto de la pandemia, numerosas familias vulnerables suman ahora un creciente problema en Madrid: los ahorros se han acabado, no hay empleo, crecen las deudas y los impagos del alquiler o la hipoteca, sin contar los efectos psicológicos que empiezan a dejar huella.

En Ciudad Lineal, uno de los distritos con mayor densidad de población de Madrid -más de 200.000 habitantes-, las cicatrices de la crisis son evidentes en calles y plazas. Muchísimos pequeños comercios han echado la persiana y las asociaciones vecinales y ONG están reabriendo las improvisadas despensas solidarias que pusieron en marcha en mayo. Sus reaperturas, explican a EFE algunos de sus responsables, han sido "traumáticas, emocionalmente complicadas".

"Ahora la gente está mucho peor", apunta Irene Valiente, de la Asociación Vecinal La Nueva Elipa, situada en la calle Santa Felicidad. A las necesidades alimentarias se suman las de pagar la vivienda.

A escasos metros se encuentra la ONG Alternativa en Marcha que también está repartiendo alimentos; atiende a 800 familias y tienen en lista de espera a 1.500 (de todo el distrito de Ciudad Lineal).

La principal diferencia entre la primera y la segunda ola, sintetiza Valiente, es que ahora las familias tienen muchos problemas de impagos de alquiler e hipotecas, "lo que ha hecho que la situación haya empeorado; el problema es más estructural y grave que antes".

Desde el Banco de Alimentos de Madrid explican a EFE que continúan con la misma demanda de ayuda que en la primera ola de la covid-19: muchas personas han salido del ERTE pero otras muchas están en paro.

Antes de la crisis atendía en la región a 130.000 personas al día y ahora superan las 190.000. "A nivel nacional antes eran 1.050.00 de personas, en el pico se llegó a 1.500.000 y en estos momentos son 1,8 millones. Un 70 % más", afirma su portavoz.

Desde marzo de 2020, ha distribuido en la región 2 millones de kilos de alimentos mensuales.

EL AYUNTAMIENTO QUIERE LLEGAR HASTA LA ÚLTIMA PERSONA VULNERABLE

Este viernes, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha pedido a "cualquier persona" que se encuentre en situación de vulnerabilidad que se ponga en contacto con el Ayuntamiento, desde donde se va a hacer "todo lo posible" para llegar "hasta la última persona" que se halle en esa coyuntura.

Los proyectos "Despensa Solidaria de Carabanchel" y "Barrio que se Alimenta de Solidaridad" organizaron el jueves una concentración frente a la Junta Municipal de Carabanchel para exigir a las administraciones públicas que atiendan a sus vecinos.

LAS DESPENSAS CERRARRON EN VERANO POR PURO AGOTAMIENTO

En julio, la mayoría de las casi 80 despensas solidarias en marcha en la Comunidad cerraron por puro agotamiento y la dificultad de mantener las donaciones. Hoy, dice a EFE la Federación Regional de Asociaciones Vecinales (Fravm), están en funcionamiento alrededor de la mitad.

En el caso de Ciudad Lineal, con problemas extrapolables a otros lugares de Madrid, la renta media es alta en relación a Vallecas o Carabanchel (entre los distritos más deprimidos), pero ello se debe a que acoge también zonas de mayor poder adquisitivo, añade Valiente.

La mayoría que buscan ayuda en esta asociación son mujeres solas con niños, "derivadas por servicios sociales", pero su asistencia va más allá: les acompañan en el itinerario laboral y les buscan recursos psicológicos gratuitos porque se han dado cuenta de que está siendo un problema muy grave (ansiedad, depresión...).

En la primera ola de la pandemia "llegamos a atender a 170 familias por semana, en total 600 familias en cuatro meses. Fue muy estresante, por eso ahora decidimos empezar con muchas menos y ampliar poco a poco".

Los miembros de la asociación vecinal y de la ONG Mi Acción se acercan a comercios para dejar carritos de compra donde la gente dona alimentos y luego los reparten con cita previa para reducir el riesgo por la covid-19 y evitar la exposición pública en las colas.

PERSONAS ANÓNIMAS QUE PAGAN CORTES DE PELO PARA OTROS

Entre estos comercios se encuentra la peluquería Cariel, de Almudena, muy ligada al movimiento vecinal del barrio. En su calle, San Maximiliano, muchas persianas de negocios están cerradas.

Aparte de recoger alimentos, colabora ofreciendo cortes de pelo gratis, que paga ella misma o personas anónimas que le adelantan el dinero para ese fin. Además ha empezado a ofrecer servicio a domicilio porque los mayores no se atreven a salir.

Resume en una palabra el sentir general de su barrio: "Tristeza".

LOS PROBLEMAS HAN CAMBIADO

José, de la ONG Mi Acción, que trabaja con la asociación La Nueva Elipa, coincide que los problemas han cambiado: aparte de la comida, han comenzado a acumularse las deudas y "la gente lleva una gran carga traumática. Han pasado meses de máxima incertidumbre y una parte muy grande necesita una atención psicológica en toda regla".

OLGA, UNA MADRE SOLA CON DOS NIÑOS Y MUCHAS DEUDAS

Olga, colombiana, de 50 años y desempleada, es beneficiaria de las ayudas de La Nueva Elipa pero desde hace años echa una mano en lo que haga falta.

Tiene dos niños de 8 y 10 años y ningún ingreso familiar. "Uno de mis mayores problemas ahora es el alquiler, llevo meses sin pagar y no hay expectativas de poder pagar de forma inmediata. Soy administrativa pero en mi sector no hay y como empleada de hogar tampoco".

"LA GRAN RECOGIDA DE ALIMENTOS", MÁS NECESARIA QUE NUNCA

Del 16 al 22 de noviembre vuelve la 'Gran Recogida de Alimentos 2020', que este año "es más necesaria que nunca por la situación de emergencia", explica a EFE la portavoz del Banco de Alimentos.

Por primera vez no se recogerán físicamente sino que se harán donando en la tienda de alimentación al pasar por la caja, añadiendo la cantidad al ticket de compra.

También se podrá hacer en granrecogidamadrid.org hasta la fecha de cierre de la campaña.

Por Marina Segura Ramos