EFELisboa

La tercera ola no cede en Portugal tras 10 días de confinamiento y sigue dejando cifras récord en el país, con 275 fallecidos notificados el domingo, y mantiene los hospitales en una situación crítica sin precedentes en esta pandemia.

Portugal está confinado desde el día 15 de enero y mantiene parte de su economía paralizada, a lo que se sumó el pasado viernes el cierre de todos los centros educativos, pero la situación, lejos de mejorar, sigue disparada.

Desde el lunes pasado encadena siete días consecutivos de nuevos máximos de muertes y este pasado sábado registró un nuevo récord de contagios, al superar los 15.000.

Los hospitales portugueses, que durante la primera ola no sufrieron la presión que hubo en otros países europeos como España o Italia, están ahora al borde del colapso, con filas de ambulancias en la puerta esperando que se liberen camas y hospitales de campaña en diferentes ciudades para aliviar la carga.

El domingo se superaron por primera vez los 6.000 ingresados -2020 cerró con unos 2.800- y hay casi 750 personas en las unidades de cuidados intensivos.

La tercera ola ha alcanzado también al Gobierno de Portugal, que ya suma cinco miembros contagiados de coronavirus en los últimos 10 días, después de que el domingo se anunciase el diagnóstico positivo del ministro de Defensa, João Gomes Cravinho.

Portugal, con unos 10 millones de habitantes, acumula 636.190 casos -casi 170.000 de ellos activos- y 10.469 fallecidos desde que comenzó la pandemia.

Los portugueses salieron ayer en pleno confinamiento para votar en las elecciones presidenciales, aunque las autoridades garantizaron que era "seguro" y confían en que no suponga un repunte en los contagios.

Esta semana, las autoridades tendrán que abordar una nueva prórroga del estado de emergencia y de las medidas del confinamiento, que están en vigor hasta el día 30.