EFEBarcelona

Las unidades de cuidados intensivos (UCI) de los hospitales de Cataluña, que ayer tenían 137 pacientes ingresados, están en una situación controlada, pero de "calma tensa", con cuatro enfermos muy graves que han debido ser sometidos a la técnica ECMO, un sistema de oxigenación extracorpórea que ayuda al corazón y los pulmones cuando estos órganos no funcionan.

Ricard Ferrer, jefe del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Vall d'Hebron y jefe del Grupo de Investigación Shock, Disfunción Orgánica y Resucitación (SODIR) del Vall d'Hebron Instituto de Investigación (VHIR, en sus siglas en catalán), ha explicado en una entrevista a EFE la situación de las UCI en Cataluña en la segunda oleada de la COVID-19.

Ferrer, también presidente de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, ha indicado que la situación en Cataluña es más favorable que la que viven estos días los hospitales de Madrid, con más de 400 camas de UCI ya ocupadas por enfermos de COVID-19.

En Madrid "hemos de estar muy atentos al impacto de las medidas tomadas entre ayer y la semana pasada, aunque me temo que tendrán poco impacto para parar la entrada de pacientes" a las UCI, ha considerado el médico intensivista.

A su juicio, las restricciones adoptadas en Cataluña de forma paulatina desde julio, con cierres incluso de movilidad de zonas concretas, como en Lleida y varias localidades de su alrededor, la disminución del ocio nocturno y los cribados masivos han ayudado a parar la entrada de pacientes en los hospitales y, en consecuencia, en las UCI.

Eso no ha sucedido en Madrid, donde se ha concentrado la entrada de pacientes este mes de septiembre con un gran aumento de enfermos con COVID-19, agravado por el hecho de que se ha detectado que una parte de la población que vive en la capital no tiene tarjeta sanitaria.

"No se puede hacer rastreo sin tarjeta sanitaria, no funciona", ha constatado Ferrer, que ha considerado que esta "parte social de la enfermedad es importante" a la hora de afrontar la COVID y también otras enfermedades infecciosas graves, como la tuberculosis.

En Cataluña, aunque la situación está "controlada" en las UCI y los enfermos se han repartido entre los diferentes hospitales, Vall d'Hebron ha debido someter a cuatro personas muy graves por COVID-19 a la denominada técnica ECMO, un sistema de oxigenación extracorpórea que se usa como última alternativa ante la gravedad del paciente.

Durante la primera ola de la pandemia, este centro sanitario llegó a mantener con vida hasta ocho pacientes con este procedimiento médico, la primera vez en Cataluña que se hacía con tantos enfermos al mismo tiempo.

Esta técnica, que es muy compleja y precisa de personal experto, da soporte respiratorio o cardiorrespiratorio mediante la combinación de una bomba centrífuga y un oxigenador de la sangre.

Ferrer ha precisado que todos los datos de ECMO de su hospital y de otros catalanes se están revisando y estudiando para conocer su utilidad con los enfermos de coronavirus.

Por otra parte, este especialista también participa en una investigación sobre los factores de riesgo y pronóstico de pacientes que han pasado por la UCI desde el inicio de la pandemia, en el marco del estudio CIBERESUCICOVID, que desarrollan conjuntamente el CIBERES (Centro de Investigación de Enfermedades Respiratorias), del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC).

"Los datos de los miles de enfermos de toda España que han sido atendidos en las UCI se analizarán, y usaremos para ello herramientas como la inteligencia artificial, que se tratará en el Barcelona Supercomputing Center", ha precisado Ricard Ferrer.