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Las mujeres jóvenes y adolescentes se han sumado con fuerza a la cuarta ola feminista, han aportado vigor y frescura al movimiento, pero con sus voces diferentes han venido a constatar que el feminismo es un movimiento diverso y a veces divergente, no un bloque unitario y homogéneo.

Sus principales debates se centran en la prostitución, el género y la asunción de otras luchas como el anticapitalismo, el ecologismo, el antirracismo y la erradicación de la discriminación LGTBI, especialmente la que sufre el colectivo de personas trans.

Unas diferencias que, a juicio de las generaciones más jóvenes, enriquecen. Las nuevas activistas hacen gala de la divergencia en pos del entendimiento: para todas, la igualdad es el objetivo común, pero los caminos y aliados para conseguirla varían.

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, Efe ha entrevistado a cuatro activistas feministas de entre 16 y 24 años de distintos posicionamientos para analizar los retos del movimiento, sus numerosos objetivos y cómo nutren y normalizan la diferencia.

"El feminismo es un movimiento que junta a las mujeres. En todas las luchas hay distintas posiciones. Eso no va a hacer que el movimiento vaya para atrás, que vaya a destruir el feminismo, sino que lo va a enriquecer. Es genial que haya tantas jóvenes involucradas, que hagamos la lucha cuanto más grande posible porque así cambiaremos el sistema patriarcal", explica a Efe Elena Sanz, estudiante de Bachillerato de 16 años.

"LUCHAR POR TODAS"

Alineada con un feminismo radical abolicionista de la prostitución, obrero y anticapitalista, Sanz defiende sin embargo la inclusión de las mujeres trans en el movimiento y considera que los hombres deben ser aliados de la causa.

Aunque se siente menos reflejada en la corriente del feminismo liberal, asegura que siempre luchará por las que considera sus "compañeras", aunque no esté de acuerdo con ellas.

A su juicio, lo más urgente es erradicar las violencias machistas -que son "la punta del iceberg del patriarcado"-, pero enfatiza la relevancia de la educación para cambiar un sistema siempre discriminatorio con las mujeres.

Sanz, que colabora con el Sindicato de Estudiantes en acciones feministas de concienciación, vive el feminismo como "una forma de vida y narra que una vez "abrió los ojos" y se dio cuenta de lo interiorizada que está la discriminación de la mujer no hubo vuelta atrás: "Creo en mis derechos y en la libertad de reivindicarlos. Todas las mujeres que conozco tienen cerca algún caso de abuso y maltrato y ves que algo falla".

"REBAJEMOS LA AGRESIVIDAD Y EL ENFADO"

Paula Garea, opositora de 23 años, recuerda que siempre ha habido debates en el seno del feminismo y que surgirán otros nuevos, si bien aboga por "rebajar un poco los niveles de agresividad y enfado" y por huir de calificativos que rebajen y deshumanicen las discusiones.

Garea integra la corriente del feminismo radical que exige la abolición de la prostitución, de los vientres de alquiler y del género y considera a la mujer único sujeto político del movimiento, que "no puede ser el cajón de sastre en el que entren todas las luchas porque tiene como objetivo liberar a las mujeres".

Lamenta la polémica generada en torno a la ley trans, ya que afecta a un colectivo de "personas vulnerables que necesitan una solución", pero pide "seguridad jurídica para las mujeres" y achaca los desencuentros a que "hay muchos grupos interesados presionando".

Y muestra su malestar porque, a pesar de que el feminismo está más fuerte que nunca y que gobierna un Ejecutivo que se define como feminista, es "desesperanzador" que en un año no se haya avanzado en materia de igualdad, máxime en un tiempo en que la pandemia ha afectado con dureza a las mujeres: "Siempre estamos relegadas, si no es por el coronavirus es por otra crisis, siempre hay algo", denuncia.

"Mientras se pelean los socios del Gobierno, las mujeres siguen siendo violadas, las trans continúan siendo agredidas, no entiendo esta pérdida de tiempo. Los discursos que parecían transformadores no se han traducido en mejoras prácticas, es lo de siempre, peleas de poder", enfatiza Laura de Grado, periodista de 24 años.

A su juicio, las jóvenes feministas sienten desilusión y hastío con respecto a la política y una pérdida de confianza en las instituciones: "Las únicas opciones transformadoras que tenemos es salir a la calle a exigirlas".

"EL FEMINISMO DEBE SER ANTICAPITALISTA, ANTIRRACISTA Y POR SUPUESTO TRANSINCLUSIVO"

De Grado, que llama la atención sobre la importancia del "feminismo de baño de discoteca" -chicas que toman conciencia de los abusos sufridos hablando con sus amigas al respecto en contextos de ocio-, defiende un feminismo transinclusivo -que integre al colectivo trans-, que luche por el ecologismo, que tenga en cuenta la discapacidad y pelee contra el racismo, el capitalismo, la precariedad, el maltrato a los migrantes.

Aunque cercana a posturas abolicionistas, cree imprescindible sentarse a escuchar a las compañeras regulacionistas.

A Laura Curiel, opositora de 19 años y miembro de la Comisión 8M, le parece bien que quien quiera ejercer la prostitución libremente pueda hacerlo, pero incide en que hay que castigar la trata y la explotación sexual.

"UN FEMINISMO SIN ODIO"

Partidaria de un movimiento transinclusivo que trabaje contra las dobles discriminaciones que padecen las personas migrantes, asegura militar en un "feminismo fuera de odio" que se niega a excluir a nadie, en un feminismo "que abraza otras luchas para buscar una igualdad global para la sociedad".

"El feminismo es progreso y combate las desigualdades. Yo prefiero un feminismo donde no haya odio ni discriminación para que alcancemos la igualdad. Discriminar a otros colectivos no tendría sentido", reflexiona.

Curiel está orgullosa de que la juventud española sea cada vez más feminista: "Aportamos fuerza y esperanza porque venimos para conseguir la igualdad, algo que intentaron nuestras madres y abuelas a lo largo de los siglos. Debemos ser voz de un movimiento fuerte que esté unido al presente y al futuro de nuestro país", concluye.

Por Violeta Molina Gallardo