EFECastellón

La educación afectivosexual será obligatoria en el currículum de todas las etapas educativas de la Comunidad Valenciana a partir de los seis años, según recoge la Estrategia Valenciana para las Violencias Sexuales que ha ratificado este viernes el pleno del Gobierno autonómico.

Así lo ha destacado la vicepresidenta del Gobierno valenciano, Mónica Oltra, que ha dicho que ahora la Conselleria de Educación trabajará en la introducción progresiva curricular en todas las etapas y en la elaboración de los materiales necesarios para ella.

La vicepresidenta ha destacado que es la primera vez que el Gobierno valenciano aprueba una Estrategia contra las Violencias Sexuales, con la que pretende dotarse de un instrumento trasversal que permita erradicar este tipo de agresiones, atender a las mujeres supervivientes y establecer mecanismos de prevención.

Uno de sus ejes fundamentales es trabajar con las mujeres víctimas de las violencias sexuales, a través de medidas de intervención, acompañamiento y recuperación en casos de las diferentes manifestaciones de violencias sexuales, como son el acoso, abusos y las agresiones sexuales, la mutilación genital femenina o la explotación sexual.

Así, se prevé el desarrollo de un programa de atención e itinerarios de acompañamiento y alternativa sociolaboral y residencial para mujeres prostituidas, que se suma a la puesta en marcha, a través de la renta valenciana de inclusión, de una prestación para aquellas mujeres que se comprometan a un itinerario de inclusión social que incluya salir de la prostitución.

La Estrategia también incluye medidas de información, sensibilización y prevención, con las que se pretende tratar las violencias sexuales como una problemática estructural y social, donde la educación constituye una herramienta esencial para atacar las actitudes que la fomentan.

En el ámbito de la prevención, la Estrategia también aborda la necesidad de trabajar en medidas educativas y de sensibilización en el ámbito de la educación no formal así como en ámbitos como son el sociolaboral, el afectivo, el laboral o en el espacio público.

La investigación, la formación y la detección serán otros de los aspectos que se trabajen porque resulta fundamental disponer de datos, instrumentos y también profesionales que estén capacitadas para identificar y detectar los signos de alarma.

La vicepresidenta ha recordado los datos de la última macroencuesta de violencia contra la mujer, de 2019, realizada por la Delegación de Gobierno contra la Violencia de Género y que refleja que el 60,5 % de las mujeres de entre 16 y 24 años dicen haber sufrido algún tipo de agresión sexual o que el 81,2 % de las violaciones se producen por hombres que la víctima conoce.