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La respuesta con medidas sucesivas de contención al aumento de contagios por coronavirus han comenzado a dibujar en España un mapa retroactivo de la epidemia que en alguna medida recuerda al de la desescalada, con sus fases y sus restricciones, pero con un sentimiento bien distinto entre la población, el que va de la esperanza a la inquietud.

La situación más complicada se vive en Cataluña, con el confinamiento perimetral y la restricción de movimientos en la comarca leridana del Segrià para tratar de atajar un brote descontrolado, vinculado a los temporeros de la fruta, que ha derivado en transmisión comunitaria, como la que las autoridades catalanas han detectado en tres populosos barrios fronterizos con Barcelona de L'Hospitalet de Llobregat, que ha obligado a la Generalitat a recomendar a sus habitantes que no salgan de sus casas en dos semanas, salvo para tareas imprescindibles.

Estas situaciones se corresponderían en el mapa con la fase 1 de la desescalada, ahora sin franjas horarias. A la fase 2, con reducciones de aforos y reuniones, ha hecho retroceder el Gobierno de Aragón a Zaragoza y Huesca, que se unen de este modo a las cuatro comarcas orientales de la región limítrofes con Lleida, descendidas a ese peldaño hace más de tres semanas.

Las dos comunidades y otras con focos bajo control han optado, en la cuarta semana tras el fin del estado de alarma, en hacer obligatorio el uso permanente en el exterior de las mascarillas, con una vuelta de tuerca más por parte de Andalucía, que ha hecho extensivo este uso hasta en playas y piscinas.

En estos momentos hay activos 123 brotes -el 45 % de ellos originados en reuniones familiares- y el que más sigue preocupando es el de la región del Segriá; no obstante, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha dicho que la mayoría están en "situación de control y el resto estarán controlados en breve".

Los casos diagnosticados en las últimas 24 horas han repuntado a 263, un centenar más que ayer, y se han concentrado en Aragón, donde ayer se confirmaron 81 positivos mediante PCR; Cataluña, con 66; Andalucía, con 26 y Madrid, con 25.

A consecuencia de la situación en Lleida, la Generalitat aprobó la pasada noche un decreto por el que permite a la autoridad sanitaria imponer restricciones a la actividad o al desplazamiento de personas en casos de pandemia tras el veto judicial a su orden de confinamiento.

Para el ministro de Sanidad, ese decreto ley aprobado por la Generalitat para imponer restricciones a la actividad o al desplazamiento de personas, que no suponen confinamiento "estrictamente domiciliario" de la población, no invade competencias estatales.

Expertos como el jefe de Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona, Antoni Trilla, sostienen que en Cataluña "estamos lejos de la preparación necesaria" para "frenar la velocidad de crecimiento" de la difusión del virus.

Más allá han ido la epidemióloga del Hospital Clínico Anna Villena y el investigador del grupo Biocom de la Universidad Politécnica de Cataluña Enric Álvarez al alertar de que la demora en aplicar el confinamiento en la comarca leridana del Segrià provocará un aumento de casos.

En esa comunidad, el ayuntamiento de Esplugues Llobregat (Barcelona) ha anunciado ya medidas preventivas, como el cierre de las pistas deportivas al aire libre ante los brotes en localidades como L'Hospitalet de Llobregat, municipio colindante donde el número de casos se ha disparado con más de 300 casos activos.

Por esa razón, el departamento de Salud de la Generalitat ha terminando recomendando "firmemente" a los vecinos de los barrios de La Torrassa, Collblanc y La Florida de L'Hospitalet salir únicamente en los casos imprescindibles e inaplazables, como trabajar o hacer la compra.

Andalucía, por su parte, ha aprobado la obligatoriedad del uso de mascarillas en todos los espacios abiertos y cerrados, lo que incluye las playas y piscinas, bajo amenaza de sanciones de hasta 100 euros para quienes no cumplan la medida, y ha acordado reducir los velatorios por ser foco de brotes

En esta comunidad siguen activos trece brotes con un total de 227 contagiados en las provincias de Granada, Málaga, Córdoba y Almería, según los datos de la Consejería de Salud. De estos trece brotes, cuatro se consideran controlados.

El portavoz del Ejecutivo andaluz, Elías Bendodo, ha hecho un llamamiento a "extremar la precaución" en un ejercicio de "responsabilidad colectiva" y ha dicho que "va a depender del conjunto de los andaluces" el ir hacia adelante o hacia atrás.

Además de en Andalucía, las mascarillas ya son obligatorias en Cataluña, Baleares, Extremadura, Asturias, Murcia y La Rioja, mientras que otras autonomías están estudiando la medida.

No es el caso de la Comunidad de Madrid, cuya presidenta, Isabel Díaz Ayuso, la ha descartado al considerar que la medida "no es necesaria", ya que los focos en la región son "aislados" y "pequeños".

Baleares, además de la obligatoriedad de la mascarilla, endurecerá el control en las zonas turísticas mallorquinas de Magaluf y el Arenal y en la ibicenca del West End, donde aplicará medidas "con contundencia" para evitar "imágenes" de aglomeraciones que ponen en peligro la contención de la pandemia.

Una de las comunidades que aún no contaba con brotes, Asturias, ha notificado uno con tres contagios en la comarca occidental, relacionado con la mujer de 52 años que fue diagnosticada la semana pasada tras regresar de la República Dominicana.

Este martes el Boletín Oficial de Aragón (BOA) publica la orden por la que se adoptan medidas especiales en materia de salud pública para contener el brote en las Comarcas de La Litera, Cinca Medio, Bajo Cinca, Bajo Aragón-Caspe, Zaragoza y su comarca y el municipio de Huesca, que se instalan desde hoy en una fase 2 "flexible" de la desescalada.

Por su parte, Extremadura ha notificado 13 nuevos casos confirmados, de los que nueve están vinculados a los ocho brotes de la ciudad de Badajoz, otros dos a la de Cáceres, uno en la de Don Benito-Villanueva de la Serena y otro en la de Plasencia.

En Soria, el detectado en un campamento de verano en Salduero ha dejado doce casos positivos -diez menores y dos adultos- al término de las 59 pruebas PCR a todos los participantes que procedían de diversas comunidades autónomas, y el declarado en Valladolid, que afecta a 20 personas, casi todas asintomáticas, está controlado.

En Castellón, el Ayuntamiento de Borriana ha informado hoy de que el nuevo brote de detectado en el municipio, con cuatro casos de la misma familia, se originó tras regresar un trabajador agrario de Lleida.

Hasta el momento, España ha hecho más de 3,8 millones de PCR desde que comenzó la epidemia por la COVID-19, en concreto, las comunidades autónomas han notificado un total de 3.849.701 pruebas, a las que se suman algo más de 2 millones de test rápidos. EFE

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