EFECádiz

La radiobaliza del pesquero gaditano que dio la señal de alerta antes de que desapareciera con sus seis tripulantes se activó de forma automática, lo que podría indicar que el barco se hundió sin que los marineros pudieran tener tiempo de pedir ayuda y accionarla ellos mismos, según fuentes del sector pesquero.

Los responsables de los dispositivos de búsqueda de Salvamento Marítimo y Guardia Civil, acompañados por el Subdelegado del Gobierno de España en Cádiz, José Pacheco, han informado esta tarde a los familiares del desarrollo de sus tareas en la segunda jornada de búsqueda del pesquero, que desapareció en la madrugada del jueves a 28 millas del cabo Espartel en aguas de Marruecos.

Las familias siguen desde el puerto de Algeciras con angustia la búsqueda de unos pescadores experimentados, motivo por el que parece difícil de creer esta desaparición, tal como explica el armador y sobrino de dos de los ocupantes del buque, Pedro Maza: "Llevan toda la vida. Son profesionales de la mar y relacionados con trabajos del mar".

La Subdelegación del Gobierno ha informado este viernes de que se ha recogido la radiobaliza del buque desaparecido.

Se ha comprobado que este instrumento, que permite dar a través de un satélite la señal de alerta y la ubicación, se activó de manera automática, ya que el sello que se rompe cuando se inicia de manera manual está intacto.

"La opción es que se ha podido tirar al agua o se ha activado por hundimiento", señala en un comunicado la Subdelegación.

Los dispositivos de búsqueda han descartado también que el pesquero colisionara con otro buque.

Para ello han investigado la traza o ruta de los buques y barcos que estaban por la zona en el momento en el que se activó la señal de la radiobaliza.

"El buque más cercano, con ruta a Algeciras, ha sido inspeccionado por Capitanía Marítima y se ha comprobado que no hubo posibilidad de colisión", señala el comunicado.

Los dispositivos de búsqueda, que cuentan con medios materiales y humanos de Marruecos y de Salvamento Marítimo, Guardia Civil y la Armada española continúan la investigación en aguas y puertos marroquíes.

El equipo se dispone a iniciar una segunda fase del operativo, con la búsqueda submarina del barco, para lo que se cuenta con la colaboración del Instituto Español de Oceanografía.

La profundidad de la zona, de unos 500 metros, y sus fuertes corrientes entrañan una gran dificultad para esta tarea.

Los desaparecidos son Antonio Javier, Ángel, Iván, Daniel, Antonio y Óscar, que salieron del puerto de Algeciras en la madrugada del martes a bordo del 'Rúa Mar', un barco que había sido adquirido hacía menos de un año por el armador Pedro Maza, hijo del histórico presidente de Faape del mismo nombre, y sobrino de dos de los desaparecidos.

Maza refleja en su testimonio el sentir de las familias: "Esto parece un sueño malo, pero mantenemos la esperanza, no sólo por mis dos tíos, sino por todos. Por los seis".

Sus tíos son Antonio Javier Maza, de 52 años, patrón del barco, y su hermano Ángel, de 59 años, mecánico. La desaparición se produce cuando se encuentran a sólo escasos meses para jubilarse.

El 'Rúa Mar' es un barco de 14 metros de eslora. Su casco de metal lo hace especialmente resistente al embite de las olas en las temporales. "Lo primero que miraron los técnicos de Capitanía fue comprobar que el barco estaba en perfecto estado", señala el armador.

"Lo lógico es que nos hubieran llamado por la noche. Pero hay veces que no logras contactar hasta el día siguiente. Nunca te paras a pensar en esto", confiesa.