EFENiamey

Más de 25.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares estos días en la región de Diffa, en el extremo sureste de Níger, tras las inundaciones provocadas por la crecida del río Komadugu Yobe.

La voz de alarma fue dada por los diputados de la región quienes en un comunicado expresaron su preocupación por el probable empeoramiento de la situación debido a la continua subida del nivel del agua, lo que puede afectar a otras localidades.

Por el momento, las áreas afectadas son las poblaciones de Chétimari, Diffa y Mainé Soroa, donde más de 25.000 personas tuvieron que huir de sus casas, según una valoración provisional de la catástrofe realizada por esos parlamentarios.

Además de la inundación de hogares, la nota destacó la destrucción de centenares de hectáreas de arrozales y legumbres engullidas por el agua.

"Esta evaluación es provisional. En los próximos días los daños podrían ir a más porque las poblaciones de Geskérou y Bosso también están expuestas a la subida gradual de las aguas del río Komadugu Yobe", dijo Lamido Moumouni Harouna, uno de los diputados de la región.

Las personas afectadas, atendidas por las autoridades y las organizaciones humanitarias, fueron alojadas en escuelas y otros edificios públicos, aunque una parte de ellas fueron acogidas por sus familiares en zonas alejadas de las inundaciones.

"Esa subida excepcional de las aguas del Komadugu Yobe se produjo de noche y sorprendió a la población mientras dormía. En algunos hogares ni siquiera hubo tiempo de salvar sus reservas de alimentos", dijo a Efe por teléfono Arifa Mamadou, vecino de la localidad de Diffa.

Para ayudar urgentemente a las personas afectadas, los diputados de la región pidieron al Gobierno central alimentos, atención médica, suministro de agua potable y instalaciones de higiene y saneamiento.

El río Komadugu Yobe se nutre de las aguas del lago Chad y sirve de frontera natural entre Níger y Nigeria.

Es la tercera vez en esta década que esta región de Níger, sacudida por los atentados del terrorismo yihadista, vive inundaciones de tal magnitud en términos de daños después de las que se produjeron en 2012 y 2015.