EFEParís

La manifestación que este sábado se alzó en París contra una nueva ley que prevé limitar la difusión de imágenes de las fuerzas del orden resultó en al menos 46 personas detenidas y en 23 agentes heridos, según cifras respectivas de la Prefectura de Policía y del Ministerio del Interior.

De esos 46 manifestantes arrestados en la capital hasta las 19.45 (18.45 GMT), 27 quedaron bajo disposición judicial, añadieron fuentes de la Fiscalía citadas por la cadena BFM TV.

La llamada "marcha por las libertades" reunió en París a 46.000 personas, pero en total 133.000 salieron a las calles de distintas ciudades de Francia, según datos de Interior, para mostrar su oposición a esa proposición de ley aprobada esta semana en primera lectura por la Asamblea Nacional.

El recorrido se inició en la céntrica Plaza de la República con destino a la de Bastilla y los incidentes comenzaron a la altura de esta última, con destrozo de material urbano por parte de algunos encapuchados y lanzamiento de gases lacrimógenos y cañones de agua por parte de la policía para contenerlos.

El ministro del Interior, Gérald Darmanin, indicó en Twitter, que en toda Francia hay un balance provisional de 37 policías y gendarmes heridos, de ellos 23 en París.

La protesta, apoyada por partidos de izquierdas, estuvo impulsada por sindicatos, asociaciones de prensa, organizaciones de defensa de los derechos humanos y hasta por los "chalecos amarillos", que advirtieron de que Francia corre el riesgo de integrar la lista de países que violan la libertad de la prensa.

En el punto de mira está sobre todo un artículo de esa ley, el 24, que sanciona con hasta un año de cárcel y 45.000 euros de multa el difundir imágenes de los agentes con la intención de ponerles en peligro.

El primer ministro, Jean Castex, propuso esta semana que una comisión independiente se encargara de examinarlo y reescribirlo, pero tuvo que dar marcha atrás y dejarlo de nuevo exclusivamente en manos del Parlamento ante las críticas recibidas por parte de ambas cámaras.

La protesta concentró la indignación ciudadana después de recientes casos de actuaciones policiales violentas, en especial la paliza que el pasado sábado recibió un productor musical negro, Michel Zecler, en un control por no llevar mascarilla, y de la que se tuvo conocimiento gracias a imágenes de cámaras de videovigilancia.