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Silvia Idalia Serrano, la mujer que se operó de estética en abril y luego sufrió una infección por la que fue ingresada grave en el hospital madrileño de La Paz, en coma inducido, mejora y se le ha rebajado la sedación.

Fuentes jurídicas han informado a Efe sobre esta evolución en el estado de esta mujer, que el pasado 29 de abril se sometió a una operación de estética en la clínica CEME tras la que fue dada de alta, pero luego sufrió una infección.

La mujer, de 34 años, vivía en Palma y se trasladó a Madrid para operarse.

El titular del Juzgado de Instrucción número 46 de Madrid mantiene investigados a dos facultativos y a la propia clínica por un posible delito de lesiones por imprudencia en el caso de Silvia.

Las fuentes consultada han precisado que en los últimos días el estado de Silvia ha mejorado, de manera que ya no permanece siempre plenamente sedada y se ha comunicado con los facultativos en varias ocasiones, y han indicado que el siguiente paso será preparar intervenciones para llevar a cabo injertos de piel en la zona afectada.

El letrado de la familia de la mujer, Francecs Jufresa, ha explicado a Efe que se trata de una mejoría leve, ya que su estado sigue siendo "crítico", aunque al menos se descarta que sufra lesiones cerebrales, como temían.

Mientras, el novio de la paciente ha explicado a Efe que la situación es aún muy frágil y hay que ser cautos, ha destacado la fortaleza de Silvia y ha agradecido la labor del equipo médico de La Paz.

Ya en el aspecto judicial, el magistrado ya ha tomado declaración a los investigados, que defendieron que el trato que recibió la paciente fue el adecuado.

Fuentes de la clínica CEME han expresado a Efe su deseo de que la paciente se recupere de una infección que, sostienen, no contrajo en la intervención ni en las horas que estuvo ingresada.

Subrayan que ya entregaron al juez toda la información requerida, y que ha quedado demostrado que en la operación el doctor ahora investigado no perforó a la paciente, y que el tipo de bacteria que le causó la septicemia no es compatible con una mala praxis médica por parte del centro.

De hecho, confían en que se elabore un informe forense que determine el origen de esa infección.

Las fuentes precisan que la mujer salió contenta de la clínica en la que fue operada y cuando llamó para decir que se encontraba mal se le dio cita al día siguiente en el hospital en el que estaba el médico que la había operado, quien la tuvo en observación durante once horas y le dio el alta tras hacerle varias pruebas y comprobar que ya no tenía fiebre.

Luego, cuando la paciente volvió a llamar porque se sentía peor, los facultativos la vieron inmediatamente y, al constatar que esta vez sí parecía estar grave, determinaron su traslado en ambulancia a La Paz.

La denuncia de la familia de Silvia propició tres inspecciones que la clínica ha superado correctamente, destacan estas fuentes.

La clínica ha denunciado recientemente en los juzgados de guardia a un grupo de personas que se consideran afectadas de CEME por problemas en sus operaciones, por un presunto delito contra el derecho al honor, entre otros.