EFEMelilla

Melilla se ha recuperado de muchos de los daños del terremoto del que mañana se cumple un año, aunque aún tardarán en borrarse otras heridas que todavía perviven doce meses después de un temblor que la ciudad no olvida.

La madrugada del 25 de enero de 2016 un seísmo con una intensidad de 6,3 grados en la escala de Richter y epicentro en el mar de Alborán dejó 26 heridos leves y daños por unos doce millones de euros, algunos pocos aún visibles en la ciudad autónoma.

Aunque los más llamativos, como los torreones del Palacio de la Asamblea a punto de desplomarse, han sido reparados y "la ciudad está bien, no hay ningún problema", asegura a Efe el consejero de Medio Ambiente de Melilla, Manuel Ángel Quevedo.

"El problema más grande eran los torreones", recuerda, pero ahora lucen en la fachada del edificio modernista no solo rehabilitados, sino reforzados ante posibles nuevos terremotos.

El responsable del área encargado de reparar los desperfectos en edificios públicos subraya que "ahora mismo la ciudad no tiene ningún daño que sea muy problemático, pero sí es verdad que hay otros que arreglar y nos llevará todo 2017 hacerlo".

Lo atestigua la iglesia castrense justo detrás del palacio, con una de sus torres todavía apuntalada un año después que la Unidad Militar de Emergencias evitara que se cayera.

"Nos quedan algunos flecos de aquellos casos que no entran en los reales decretos, casos muy particulares de algunos edificios como puede ser de alguna iglesia o algún colegio", comenta al respecto.

El instituto Leopoldo Queijo, con su biblioteca todavía apuntalada, es un ejemplo de los que aún no han podido beneficiarse de los decretos de ayudas a los que se refiere el consejero.

El Estado habilitó 700.000 euros en ayudas de emergencia, incluidas las destinadas a afectados por desalojos, unas 160 personas que sufrieron serios daños en sus viviendas, aunque la mayoría han ido volviendo a sus casas desde entonces.

Otros 4,4 millones de euros los financian a medias el Estado y la Ciudad Autónoma, con ayudas como las previstas para rehabilitar viviendas, de las que algunas solicitudes están aún en tramitación pero la previsión es que no se va a agotar esta partida.

La reparación de edificios públicos de la ciudad disponía de 3,1 millones de euros, financiados también a medias, que han permitido durante 2016 hacer todas las obras que "la ley permitía por emergencia", apunta el consejero.

Pero para 2017 quedan otras como las reparaciones de la segunda planta de la Asamblea, "la más dañada", en el cementerio cristiano o en la depuradora, concluye.

Otro capítulo de los daños es el que depende del Consorcio de Compensación de Seguros, cuyo director de operaciones, Alejandro Izuzquiza, se muestra sorprendido porque todavía siguen llegando reclamaciones cuando se cumple el aniversario del seísmo.

Esta entidad ha abonado ya más de 7,5 millones de euros en indemnizaciones, tras haber resuelto la práctica totalidad de las 3.791 solicitudes tramitadas hasta ahora y si no ha cerrado el proceso por este terremoto, es porque todavía sigue llegando alguna.

Estas demandas tardías por daños son pocas en cantidad, pero "es algo llamativo" que todavía se presenten, y es improbable que entren ya en las compensaciones, relata a Efe el director.

Los melillenses siguen alertando de heridas aún visibles del terremoto, que un año después impiden olvidar sus efectos en algunos edificios del centro modernista de la ciudad, un poco más arriba en viviendas de Cabrerizas, en barriadas como la Cañada o cerca de Beni-Enzar, en la frontera con Marruecos.

El temblor en Melilla fue el más grave de los registrados en España tras el que sacudió Lorca (Murcia) en 2011, que tuvo una intensidad menor, de 5,1 grados, pero costó la vida a nueve personas y hubo más de 300 heridos, además de daños por cerca de 482 millones de euros.