EFEMelilla

Los inmigrantes subsaharianos que el pasado día 24 saltaron la valla fronteriza entre Marruecos y España en Melilla han recordado hoy a las víctimas, al menos 23 según cifras oficiales del país vecino, y han pedido a la comunidad internacional que investigue lo que sucedió.

Los subsaharianos, la mayoría procedentes de Sudán, han participado en una concentración convocada por entidades de la sociedad civil de Melilla en la puerta del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), donde habían permanecido aislados por el protocolo covid desde que llegaron el día 24.

Los subsaharianos, algunos de ellos con muletas o en silla de ruedas por las heridas que sufrieron en el primer salto a la valla de Melilla en el marco de la nueva relación diplomática entre España y Marruecos, han mostrado su dolor por lo sucedido sin poder contener las lágrimas mientras relataban a los periodistas todo lo que han sufrido para llegar a España.

Varios de los testimonios coinciden en asegurar que han sufrido un “maltrato” por parte de Marruecos no solo durante el intento de entrada, sino también antes, mientras estuvieron en las inmediaciones de Melilla, con continuas agresiones, devoluciones al desierto y prohibiciones para poder comprar comida.

“Hoy quiero pedir desde aquí a la comunidad internacional que sepa cómo Marruecos nos ha tratado, porque lo que nos han hecho va más allá del abuso de los Derechos Humanos, ha relatado uno de los inmigrantes ante los micrófonos.

Varios dijeron que únicamente quieren llegar a Europa en busca de “una mejor vida”: “Lo que nos trae aquí no es porque queramos vuestro dinero, es porque la vida en nuestras tierras es difícil y miserable. No tenemos oportunidades ni libertad, ni la educación que necesitamos".

Los inmigrantes han mostrado pancartas en las que tachan de “cómplices” a España y Marruecos, y han denunciado la diferencia de trato que se les da por ser negros, a los que envían “al infierno”, respecto al que están recibiendo los ucranianos, que son recibidos “con rosas”.

Han cerrado el acto, en el que han estado acompañados por miembros de entidades sociales melillenses, plantando un olivo frente al CETI en memoria de las víctimas, por las que han guardado un minuto de silencio.

También se han tumbado en el suelo, de la misma manera que aparecían decenas de sus compañeros en vídeos difundidos desde el lado marroquí, momento en el que varios de ellos han roto a llorar desconsolados.