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Cuando en una epidemia se pierde la trazabilidad de los contactos comienzan los verdaderos problemas, y eso es lo que ha ocurrido en la comarca leridana del Segriá, donde se suceden los contagios en transmisión comunitaria, 74 en las últimas 24 horas hasta rebasar el medio millar. Con las capacidades asistenciales amenazadas, la Generalitat sopesa endurecer el confinamiento, mientras se plantea que sea obligatorio en Cataluña llevar siempre mascarillas.

En los territorios en los que el domingo se celebran elecciones, Galicia y el País Vasco, las autoridades valoran las transmisiones activas en la también confinada comarca lucense de A Mariña, con más de 120 casos, y en Ordizia (Guipúzcoa), con un foco de 35 positivos originado en una calle de bares de la población por un infectado en Lleida, que ha obligado a restringir los accesos a esos establecimientos.

El Gobierno, que este martes ha informado de 124 nuevos contagios y nueve muertes en la última semana en toda España, ha aprobado en Consejo de Ministros prorrogar hasta finales de septiembre el llamado “escudo social”, que incluye la prohibición de los cortes de suministros básicos y las moratorias de pagos de alquileres, hipotecas y créditos.

Un escudo para tiempos complicados, como los que siguen pronosticando para la economía española los organismos internacionales: la Comisión Europea prevé una caía del Producto Interior Bruto mayor que en mayo hasta rozar el 11 % y la OCDE sitúa el paro en cerca del 20 % y algo más allá en caso de que haya una segunda oleada del SARS-CoV-2

Esa segunda ola ya se es una realidad en algunos países, mientras no cesa el primer embate en otros como EEUU o Brasil, donde hoy ha dado positivo su presidente, Jair Bolsonaro, que, fiel a su controvertida posición sobre el virus, ha anunciado que se está tratado con la no menos controvertida cloroquina. La OMS alerta de que la pandemia aún no ha alcanzado el pico tras causar 538.000 fallecidos y 11,6 millones de infectados, según la Universidad Johns Hopkins.

EXPECTATIVAS Y CRÍTICAS

Empeora el brote de coronavirus en Lleida y su comarca hortofrutícola asociado a los temporeros, con 210.000 personas de 38 municipios confinadas. Las expectativas de los epidemiólogos coinciden con un aumento de los contagios, mientras sus críticas, más o menos veladas, apuntan a una falta de previsión para reforzar los sistemas de vigilancia, control y rastreo.

No hay que perder de vista las cadenas de transmisión para romperlas y evitar la consecuencia más temida, la hospitalización de los afectados, pese a que como ya viene siendo habitual en las últimas semanas la mayoría de los casos positivos, que son más jóvenes que en la primavera de la pandemia, son asintomáticos o presentan cuadros leves.

Pese a ello, los centros de atención primaria de la zona comienzan a dar muestras de saturación, con una parte del personal de vacaciones, y los hospitales, en particular el Arnau de Vilanova de Lleida, que ha tenido que duplicar las camas para enfermos de lacovid-19, acogen ya a 68 pacientes con esta enfermedad, 19 más que el pasado domingo, de los que ocho están en estado grave en la UCI, la mitad de ellos menores de 40 años.

Con la polémica abierta sobre si la Generalitat decretó con retraso el confinamiento y sus posiciones al respecto cuando las competencias eran del Gobierno con el estado de alarma, la consellera de Salud, Alba Vergés, ha propuesto que el uso de mascarillas sea obligatorio siempre en Cataluña, aunque se mantengan las distancias.

CONTAGIOS Y 12J

Tras el foco de LLeida, los que más atención han concitado este martes son los de dos territorios en los que el domingo hay elecciones autonómicas, Galicia y el País Vasco, la comarca lucense de A Mariña, con sus más de 70.000 habitantes confinados desde este lunes, y Ordizia (Guipúzcoa), donde una persona llegada de Lleida originó los contagios tras comer en un establecimiento de una concurrida calle de bares de esta localidad de 10.000 habitantes.

La Xunta de Galicia considera que el brote de A Mariña está bajo control y muy localizado en tres de sus 14 municipios, los de Burela, Foz y Xove, que acaparan el 90 por ciento de los 108 casos activos, lo que abre la posibilidad de que el viernes, cuando se revise la situación en la zona, se pueda optar por mantener sólo las restricciones en esas localidades.

Aquí, como en el resto de Galicia, se vota el domingo en unos comicios con unanimidad en los sondeos sobre una nueva mayoría absoluta, la cuarta, del presidente y candidato del PP, Alberto Núñez Feijóo, cuya principal preocupación es la afluencia a las urnas para que no haya ninguna sorpresa con una baja participación

Feijóo ha dicho hoy que únicamente a las personas que hayan dado positivo se les recomienda que no acudan a votar, y que lo pueden hacer los que estén en cuarentena si han dado negativo, lo que no comparte el candidato socialista, Gonzalo Caballero, que opina que “la situación pone en riesgo las elecciones”. Por eso Feijóo le ha pedido que no “meta miedo a la gente” y ha reiterado que votar es “seguro, como ir a la farmacia”

También se vota el domingo en Ordizia, donde este martes el Gobierno vasco presidido por el PNV -que volverá a ganar con más escaños las elecciones, según las encuestas- ha decidido no confinar a la población y establecer únicamente restricciones en los establecimientos hosteleros y de ocio en este municipio, donde se detectó un nuevo repunte de la covid-19 que suma ya 35 contagios, y hacer un llamamiento a evitar reuniones concurridas.

Que se extreme la vigilancia ante contra las aglomeraciones ha pedido igualmente el Gobierno andaluz, para que no se produzcan concentraciones multitudinarias, como las que obligaron a cerrar la pasada semana 55 playas de la región o como la que, en su medida correspondiente, ha causado un nuevo brote en un velatorio en la localidad granadina de Belicena. Con este son 15 los focos en la comunidad andaluza con más de 250 casos.

EL TSUNAMI ECONÓMICO

Cada semana que pasa las previsiones económicas tienden a agravarse en cualquiera de los escenarios, no digamos ya en el de una eventual segunda ola del coronavirus. Las de la Comisión Europea (CE) no han sido una excepción y suman un punto y medio más a su caída del PIB estimada en mayo para situarla en el 10,9 % a finales de año, con el sector servicios aferrado al turismo como principal resorte invertido.

De esta forma, España se suma a Italia (11,2 %) y Francia (10,6 %) como los países a los que la crisis económica derivada de la crisis sanitaria golpeará con más fuerza, pese a la recuperación que se espera para el segundo semestre de 2020 y las expectativas de crecimiento del 7,1 % para 2021, una décima más de lo previsto hace dos meses.

Se hunde la economía y con ella el empleo. Lo corrobora la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su informe anual de perspectivas: la tasa de paro se acercará en España al 20 % al acabar este fatídico año y hasta lo podría superar si una nueva onda del SARS-CoV-2 obliga a nuevas restricciones que lastren aún más la actividad económica.

La OCDE recuerda que, tras los desplomes de marzo y abril, el paro se estabilizó en mayo en el 14,5 % y señala que la situación va a seguir deteriorándose en los próximos meses, a la vista de que casi tres millones de trabajadores en mayo estaban acogidos a un ERTE, lo que representó un 18 % de los sueldos, frente a un 25 % de media en la OCDE.

Ante semejantes amenazas, el cortafuegos principal se llama fondo de la UE, los secundarios, los puestos en marcha por cada Estado miembro, como el denominado en España “escudo social”, cuyas medidas: prohibición de los cortes de suministros básicos y los aplazamientos de pagos de hipotecas, alquileres y créditos ha prorrogado este martes hasta finales de septiembre el Consejo de Ministros.

Jaime Castillo