EFEPuerto Lockroy (Antártida)

Las ochenta líderes científicas que recorren la Antártida hicieron un viaje en el tiempo al visitar Puerto Lockroy, una antigua base militar británica ahora convertida en el museo que está más al sur del mundo.

En el día 15 de la travesía, la expedición Homeward Bound, apoyada por Acciona e integrada por mujeres de la ciencia que buscan aumentar su visibilidad como líderes en el mundo, arribó al puerto natural del islote Goudier, en la punta Jougla, frente a la península Antártica.

La zona es hogar de una colonia de pingüinos papua que pueden verse reposando en la entrada de los edificios de la antigua base o subiendo y bajando por la pendiente que circunda el museo, abierto solo durante el verano.

El atractivo de la zona, ante el creciente turismo en la Antártida (en la temporada actual transitan unos 43 barcos), se centra en el museo, que indiscutiblemente es el más austral del mundo y ofreció a las 80 viajeras la posibilidad de enviar postales a casa y obtener un singular sello en el pasaporte.

De 1910 a 1930, el área de la estación fue un puerto para cazadores de ballenas, pero la mayoría de objetos del museo guarda relación con sus épocas como lugar de investigación y como centro de operaciones militares británicas, entre 1944 y 1947, en el marco de la Segunda Guerra Mundial.

La exposición abarca objetos desde la posguerra, cuando el edificio pasó a ser un sitio de investigación, hasta 1962, cuando la base fue abandonada, e incluye las camas de los científicos, su ropa, cuadros, máquinas de escribir y aparatos de comunicación.

En su recorrido, las líderes científicas conocieron lo que fue el edificio principal de la base militar, llamado Bransfield House y que fue convertido en el museo tras ser designado en 1995 sitio histórico bajo el Tratado Antártico.

El edificio, que se suma al que sirve de albergue al personal, es sencillo y acoge además una pequeña tienda de recuerdos, donde está el servicio de envíos postales, una de las atracciones de este excepcional lugar turístico en los más de 14 millones de kilómetros cuadrados de la Antártida.

La visita tuvo lugar en la víspera de que el barco Ushuaia, que transporta las 80 líderes científicas de todo el mundo, afronte nuevamente, en su camino de regreso, las aguas del pasaje de Drake, consideradas por los navegantes como las más tormentosas del planeta.

La expedición Homeward Bound partió el 31 de diciembre desde Ushuaia, considerada la ciudad más austral del planeta, y entre más de una decena de paradas han estado la base argentina Carlini, la base estadounidense Palmer, la isla Paulet y la estación china La Gran Muralla.

El recorrido se extenderá hasta este 19 de enero y cuenta con la participación de la antropóloga costarricense Christiana Figueres, artífice del Acuerdo de París sobre cambio climático y líder por el empoderamiento femenino.

Homeward Bound, liderado por la australiana Fabian Dattner y apoyado por la firma española de infraestructura y energías renovables Acciona, es un proyecto global para mujeres del campo de STEMM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Matemáticas y Medicina) con miras a aumentar su visibilidad como líderes en el mundo.

Diana Marcela Tinjacá