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Partidarios del expresidente de Bolivia Evo Morales se concentraron este jueves en el centro de Madrid para denunciar lo que calificaron de "golpe racista” en ese país y criticar a las nuevas autoridades de La Paz.

"Denunciamos el golpe de Estado racista, racista y empresarial (...) y la matanza genocida de indígenas bolivianos”, afirmó en su discurso una representante de los concentrados, la boliviana Nora Mamani, ante unas 300 personas congregadas en la madrileña Puerta del Sol, y agregó: "Quieren negar al pueblo los derechos que con tanto esfuerzo fueron conquistados por Evo Morales”.

La movilización “El mundo con Evo” fue convocada por el colectivo Raíces 22E y la Comunidad Boliviana en Madrid y a ella se sumaron representantes de otros países latinoamericanos, como Ecuador, Brasil, Chile y Argentina.

Entre las principales reivindicaciones de la protesta estaban la protección a los pueblos indígenas, “víctimas de un genocidio reciente”, y la no interferencia de Estados Unidos en el futuro político y económico de Bolivia.

También se criticó a la presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, y se puso en entredicho su legitimidad, en medio de gritos de "Fuera los yanquis de América Latina” y “Evo presidente”, banderas de pueblos indígenas y distintos países latinoamericanos y carteles de Evo junto con quien fuera su vicepresidente Álvaro García Linera.

Asimismo, los asistentes portaban pancartas con lemas como “Se llama golpe de estado” y “En América todos tenemos algo de sangre originaria: algunos en las venas, otros en las manos.”

Según Mamani, el "único delito" de Evo Morales "fue ser indígena, campesino, y defensor de la clase desprotegidas (...) Podemos determinar nuestro futuro sin la intervención del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial”.

“Lo que vemos son viejos nuevos golpes, como hubo en Honduras, Paraguay y Brasil. Todos con el objetivo de la elite económica de recuperar el espacio perdido”, declaró a Efe el politólogo argentino Gabriel Vitolo, presente en la protesta.

Agregó que “la salida pasa por la movilización del pueblo boliviano con apoyo de otros países de la región y del mundo”.

Evo Morales abandonó Bolivia y se encuentra asilado en México, después de que renunciara a la Presidencia tras catorce años en el cargo, en medio de las protestas por supuesto fraude electoral en los comicios del 20 de octubre, en los que fue reelegido para un cuarto mandato.