EFEBarcelona

Investigadores españoles han denunciado que hay un "escaso número de grupos de investigación" en epilepsia y que "el 80 % de estos rozan el presupuesto mínimo", para una enfermedad que en España padecen unas 400.000 personas y que causa al sistema sanitario uno coste de entre el 3 y el 4 %.

La Federación Española de Epilepsia (FEDE) ha elegido la Clínica Corachán de Barcelona como sede para celebrar la segunda Feria de Investigación en Epilepsia, con el objetivo de promocionar la investigación de esta patología y conseguir fondos para los proyectos que ya están en marcha, algunos de ellos presentados hoy.

La epilepsia es un trastorno derivado del funcionamiento anormal de un grupo de neuronas que se produce en una zona concreta del cerebro y es la enfermedad neuronal más común, junto a la migraña, ya que cada año se detectan entre 12.400 y 22.000 nuevos casos solo en España.

El Presidente de la FEDE, José Luís Domínguez, ha denunciado que, a pesar de que son 400.000 personas las que padecen epilepsia en España -lo que supone una prevalencia de entre el 0,8 y el 1 %-, la investigación está "infrafinanciada", mientras que otras patologías con menos prevalencia "reciben más inversión".

Según Domínguez, existen diferencias entre comunidades en cuanto a esfuerzos de inversión, ya que en el campo de la investigación clínica "destacan los esfuerzos de las comunidades de Madrid y Cataluña", aunque en el ámbito preclínico, "la inversión es mínima de forma generalizada".

En este sentido, el doctor del Servicio Navarro de Salud y director de Apoyo Dravet, Luís Miguel Aras, se ha quejado de que "mientras los costes sanitarios varían entre un 3 y un 4 %, la inversión que recibimos en el ámbito preclínico es de solo un 0,025 %".

Aras ha matizado que la epilepsia no es solo una enfermedad prevalente, sino que también es "discapacitante", por lo que "no hay que olvidar los costes no sanitarios que también se derivan".

En este sentido, 18.300 personas con epilepsia sufren limitaciones en el trabajo y la tasa de paro para las mismas es un 40 % superior a las sanas, además de que necesitan "profesores particulares, educación especial y aulas de apoyo, psicólogos, logopedas o rehabilitación", según Aras.

Por su parte, el investigador del Instituto de Investigación Biomédica de A Coruña, Casto Rivadulla, ha compartido su proyecto, que consiste en colocar un imán en la parte de la corteza cerebral que concentra el foco epiléptico con el objetivo de "retrasar", "disminuir la frecuencia" y "hacer más pequeños y simples" los brotes epilépticos.

Según Rivadulla, este método, que de momento se ha puesto en práctica en modelos animales, ha probado que los campos magnéticos disminuyen la actividad cortical, que "está aumentada de base en las personas con epilepsia".

El objetivo final de la investigación, que Rivadulla lamenta que "solo se pueda aplicar epilepsias focales o parciales", es que el paciente se pueda recuperar antes de un brote epiléptico y aumentar su supervivencia, ya que, actualmente, los afectados tienen "dos o tres veces más riesgo de morir que un no afectado".

Otra línea de investigación en la que se trabaja consiste, según ha explicado el investigador del Centro Cabimer de Sevilla, Manuel Álvarez, en extraer una célula del epitelio y transformarla en célula madre para que acabe teniendo capacidad de neurotransmisor "inhibitorio de la hiperactividad" que aparece en los brotes epilépticos.

En el ámbito de la cirugía, el neurocirujano pediátrico del Hospital Sant Joan de Déu Santiago Candela ha indicado que la mayoría de casos de epilepsia debutan desde la infancia -50 de cada 100.000 niños la padecen-, por lo que es importante tratarla de forma precoz.

En cuanto a la eficacia de las técnicas quirúrgicas, Candela ha afirmado que a 80 de cada 100 pacientes de epilepsia lóbulo-temporal se les controla la enfermedad y que a la mitad, "incluso se les llega a retirar la medicación".