EFELisboa

La "tormenta perfecta" que parece haber desatado el coronavirus con una crisis sanitaria y económica mundial no puede afectar a las políticas antidroga, alerta en entrevista en Efe el director del Observatorio Europeo de las Drogas y Toxicomanías, Alexis Goosdeel.

"Sin dramatizar de forma exagerada, estamos ya en una tormenta perfecta, pero si aumenta el uso y tráfico de droga, aprovechando esta tormenta, podría ser aún peor", expone Goosdeel, al frente del Observatorio (EMCDDA, en sus siglas en inglés), que lanza desde Lisboa un urgente apelo.

"El mayor desafío es mantener la política antidrogas como una de las prioridades imprescindibles de cada Estado miembro y hasta de la UE misma", a pesar de la abrumadora crisis económica que se avecina a consecuencia de la pandemia. No hacerlo, dice, puede tener un coste inasumible.

Los avisos de Goosdeel se basan en los primeros análisis realizados con el impacto de la pandemia sobre el consumo en Europa, en especial durante los dos primeros meses de confinamiento.

El Observatorio ha registrado algunos cambios, marcados de entrada por una menor preferencia por sustancias recreativas, como cocaína o MDMA (éxtasis), en medio de un contexto de restricción de circulación en la calle.

"También se puede explicar en parte porque la gente que se encuentra encerrada en un lugar muchas veces pequeño, o con otra gente, o en condiciones de vida un poco más difíciles, consumir estimulantes no es exactamente lo que te ayuda a pasarlo lo menos mal posible", opina.

Al mismo tiempo, hubo una mayor demanda de cannabis y benzodiazepinas ilícitas, un nuevo peligro detectado en los últimos cinco años favorecido por la ansiedad del confinamiento, al igual que el alcohol.

"Ciertamente para muchas personas el hecho de tener que quedarse en casa con muy pocos contactos sociales ha aumentado la ansiedad, y el uso o el abuso de alcohol o medicamentos ha podido ser la respuesta que han encontrado", apunta el director del Observatorio.

El mercado ha reaccionado siendo "muy resiliente" a las restricciones de movilidad y se ha adaptado a través de la llamada "darknet" para ajustar la oferta, que en el caso de las sustancias de origen vegetal nunca ha sido mayor en Europa.

Y enfrente, unos servicios de apoyo a las toxicodependencias que al principio tuvieron menor disponibilidad de atender presencialmente, "debido a que la mayoría de países de la UE no han considerado que los programas de tratamiento de toxicodependientes formaban parte de los servicios absolutamente necesarios".

"Y pienso que no es correcto", agrega.

Que esta actitud no se repita y que las políticas antidrogas sigan siendo prioritarias aunque la crisis económica que se avecina golpee con dureza es el mensaje que Goosdeel se esfuerza en transmitir, porque los riesgos son grandes.

"La pandemia ha tenido un impacto muy negativo en términos de salud mental, y ése es el caso para todos los ciudadanos, no solo las que ya usaban sustancias y abusaban, o no. Lo que estamos descubriendo es que existe un problema como consecuencia del confinamiento de mucha ansiedad en algunos grupos, y esto no va a desaparecer", comenta.

Las posibles consecuencias de esta ansiedad sumadas a la crisis económica pueden impactar sobre las drogas ilícitas, llevando a quienes ya consumen a buscar sustancias "más baratas, pero también más tóxicas", como benzodiazepinas ilícitas o crack.

"El otro riesgo es que a causa en cierto modo de la crisis económica especialmente jóvenes en situaciones de gran vulnerabilidad social entren o desarrollen algunas actividades criminales relacionadas con la producción o el tráfico de drogas", agrega.

Sin olvidar que "estamos en una situación en Europa donde nunca hemos tenido tantas drogas de origen vegetal: cocaína, cannabis y heroína. Es decir, hay una presión de mercado que va a tratar de presionar para encontrar más consumidores o aumentar el consumo, pero también por parte de las drogas sintéticas".

"Esto es solo el contexto de hoy", insiste Goosdeel, que subraya lo impredecible de un escenario que dependerá de cómo se afronte la crisis económica y de que los países de la UE entiendan que no se puede prestar atención solo a un problema, aunque se viva un momento "donde van a tener menos recursos y una deuda más grande de los Estados".

"Las drogas ahora se ven menos, se veían más hace 30 años, cuando había gente que se moría de sobredosis de heroína en las calles de grandes ciudades. Hoy las drogas están por todas partes pero no se notan tanto, entre otras razones porque tenemos más de un millón de personas en tratamiento en la UE", sostiene. Una lección que pide no olvidar.

Cynthia de Benito