EFEBarcelona

Fortalecer la gobernanza global en emergencias sanitarias, invertir en preparación 'en tiempos de paz', abordar la salud mental y las desigualdades sociales y económicas en los planes de preparación y respuesta, y mejorar la comunicación de riesgo son las propuestas del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) para "no repetir errores" en la próxima pandemia.

"Aunque muchas instituciones han reclamado durante décadas inversiones en preparación para crisis sanitarias, ante la amenaza que suponen las nuevas enfermedades infecciosas, la pandemia de COVID-19 ha impactado en un mundo mal preparado, poniendo de manifiesto grandes desafíos y lagunas en la respuesta global", según un informe del ISGlobal, centro impulsado por la Fundación La Caixa.

El informe, titulado "¿Cómo podemos estar mejor preparados para la próxima crisis de salud pública? Lecciones aprendidas de la pandemia de COVID-19", ha sido elaborado por los investigadores del ISGlobal, Elisabeth Diago-Navarro, Oriana Ramírez, Marta Rodó, Gonzalo Fanjul y Elisabeth Cardís.

Según los investigadores, "es importante que aprendamos de esta pandemia" para mejorar la preparación, respuesta, recuperación y resiliencia (PR3) de cara a posibles futuras crisis de salud pública y ambientales.

El documento admite que no todo ha sido "negativo" en esta pandemia de covid y pone como ejemplo "la rápida movilización de la comunidad científica, que ha conducido a nuevas investigaciones científicas e innovaciones que han funcionado bien o podrían usarse en el futuro".

Otro ejemplo es la vigilancia de las aguas residuales -para monitorizar y anticipar riesgos ambientales para la salud, incluidos patógenos, productos químicos y resistencia a los antibióticos-, y los avances en el área de diagnóstico, tratamientos y vacunas.

Entre "las lagunas" que identifica el informe se incluyen "la falta de sistemas de alerta temprana y de vigilancia en tiempo real que podrían haber generado una respuesta más rápida para contener el patógeno" y la "disponibilidad generalizada de información sin verificar y el uso cuestionable de las redes sociales".

Según los investigadores del ISGlobal, este hecho, junto con "directrices y recomendaciones discrepantes", han generado desconfianza en grandes segmentos de la población y han dificultado la implementación de medidas de prevención.

Por eso defienden que "existe una clara necesidad de incorporar la comunicación de riesgos y a personas expertas en comportamiento social".

Otra "laguna" ha sido "el gran impacto que, desgraciadamente, ha sido particularmente pronunciado en los grupos vulnerables de la población y en los países más pobres".

"Luchar contra las desigualdades y abordar el bienestar de las poblaciones deberían ser una prioridad en los planes de preparación y respuesta futuros", propone el informe.

En cuanto a la gobernanza, los investigadores advierten que ha habido "varios obstáculos que han impedido una coordinación apropiada de la respuesta, con fragmentación y desigualdades a nivel global, regional y local".

Pero resaltan que, como resultado, se han implementado varias acciones, como el nuevo Centro de Inteligencia sobre Pandemias y Epidemias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la nueva Autoridad Europea de Preparación y Respuesta ante Emergencias Sanitarias (HERA) y los actuales debates respecto al nuevo tratado sobre pandemias.

"La pandemia nos ha enseñado que la coordinación es esencial, desde lo local hasta lo global", concluyen los investigadores del ISGlobal, que resaltan que "el futuro es un panorama de riesgos sanitarios sistémicos, derivados de una plétora de factores que deben estudiarse, prevenirse y mitigarse".

"Parece un tópico afirmar que las tragedias son una oportunidad de aprendizaje, pero la mejor forma de honrar la memoria de los millones de víctimas de esta pandemia es no repetir los errores que nos han traído hasta aquí", afirman los investigadores que recomiendan "construir la infraestructura teórica, legal, institucional y personal para prevenir la próxima tragedia".

ISGlobal señala que una de las prioridades que, en su opinión, "deberían guiar las acciones de España y del resto de la comunidad internacional en los próximos meses" es "fortalecer la gobernanza global en las emergencias sanitarias con un mayor grado de coordinación y colaboración entre los distintos niveles, con marcos legales para la coordinación de la respuesta".

Otra es invertir más en preparación "en tiempos de paz, incluida la innovación en nuevos sistemas de vigilancia y alerta temprana, y protocolos básicos y marcos de respuesta que puedan adaptarse con rapidez a una crisis en particular".

Abordar la salud mental en los planes de preparación y respuesta para futuras crisis sanitarias, y abordar las desigualdades sociales y económicas al planificar las estrategias de preparación y respuesta frente a emergencias sanitarias son otras de las propuestas.

También consideran prioritario mejorar la comunicación del riesgo y la experiencia en ciencias del comportamiento que, según el ISGlobal, debería incorporarse "en el diseño e implementación de estrategias para comunicar las medidas protectoras y de mitigación a la población, y abordar, en particular, la infodemia como una amenaza para lograr que la población cumpla con las medidas".

"Para futuras crisis sanitarias, se requiere una comunicación clara, transparente y oportuna (debería estar preparada de antemano y adaptada a la crisis en particular), que incluya y cubra adecuadamente las incertidumbres inherentes a la crisis, para aumentar la confianza y el cumplimiento", detallan.

Los investigadores recuerdan que la COVID-19 no ha sido la primera pandemia en el mundo y rememoran la peste, la viruela, el cólera, el VIH/SIDA, el ébola, el SARS y la gripe pandémica, algunas de las que han precedido a las que seguro vendrán en el futuro.