EFEBelgrado

La urna con las cenizas de Mirjana Markovic, viuda del expresidente serbio y yugoslavo Slobodan Milosevic, fue depositada hoy al lado de su esposo en la tumba en el patio de su casa familiar en la ciudad serbia de Pozarevac.

El entierro de Markovic se celebró en presencia de amigos y antiguos colaboradores de Milosevic después de su cremación en Rusia, donde murió el pasado domingo a los 77 años en una clínica de Moscú a causa de una neumonía.

No estuvieron en el entierro en Serbia su hijo, Marko, que vive asilado en Rusia, ni la hija, Marija, quien abandonó el país tras la caída del poder de su padre, en 2000, y nunca ha regresado.

Markovic residía desde 2003 en Rusia, donde obtuvo el estatus de refugiada, que la protegía de la extradición a Serbia, donde se llevaba a cabo contra ella un proceso judicial por malversación de fondos estatales para viviendas.

Doctorada en Sociología, Markovic fundó y encabezó en la década de 1990 el pequeño pero influyente partido Izquierda Unida Yugoslava.

Milosevic (1941-2006) fue derrocado por las fuerzas reformistas de su país en el año 2000, tras una década en el poder.

Murió de forma repentina en 2006, en su celda del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) en La Haya, donde estaba siendo juzgado por crímenes de guerra.

El antiguo líder fue sepultado, sin honores de Estado, en Pozarevac, en el jardín de su casa familiar, en la tumba al pie de un tilo en que ahora reposa también su mujer.