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La trasmisión de la covid encadena dos semanas de ascenso en coincidencia con el avance de las nuevas variantes de ómicron (BA.4 y BA.5), no solo en España sino también en otros países del entorno europeo, un escenario epidemiológico que repercute en la ocupación hospitalaria, que asciende del 5,5 % al 6,6 % en la última semana, con más de 8.200 pacientes ingresados.

La situación epidemiológica en España viene empeorando en las últimas semanas y principalmente desde este martes, con una incidencia acumulada en los ciudadanos de 60 años a más que ha escalado en más de 100 puntos, hasta los 755 casos.

Mientras, la ocupación hospitalaria general ha rebasado el umbral de los 8.000 pacientes (sube desde los 6.700 en dos semanas) y con las UCI que sobrepasan el 4,3 %, considerado riesgo muy alto de saturación, con 388 pacientes críticos.

La retirada de las mascarillas a mediados de abril trajo consigo un aumento en el indicador de incidencia acumulada -focalizado ahora en los mayores de 59 años-, que comenzó a escalar desde los 555 casos de entonces hasta su pico máximo (848) en la semana del 20 de mayo, en lo que algunos expertos bautizaron como "séptima ola", aunque con una tendencia hospitalaria mayormente estable y descendente.

A partir de entonces, la incidencia decreció solo durante tres semanas, hasta bajar a los 570 casos, tendencia que se rompe el 10 de junio cuando los informes de Sanidad atisbaban incrementos en los indicadores de contagio.

¿A qué se debe? Tanto Organización Mundial de la Salud (OMS) como expertos y epidemiólogos llevan meses insistiendo en no bajar la guardia con los test diagnósticos en toda la población porque, aunque en menor medida, las nuevas variantes de ómicron ya estaban presentes en el escenario y han ido ganando terreno en detrimento de la BA.2, que fue mayoritaria durante gran parte la sexta oleada.

En mayo, las autoridades sudafricanas alertaron sobre un crecimiento exponencial de casos y aumentos en las hospitalizaciones -aunque no en la gravedad general de los cuadros- por las variantes de ómicron BA.4 y BA.5, que son las que ahora se extienden.

Incluso desde la primera semana de junio organismos como el Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC) avisaron de repuntes en la trasmisión, con un aumento de los casos detectados (más del 8 %) en al menos 14 países del entorno comunitario -tras 10 semanas de descensos- y apuntaron los sublinajes de la propia BA.2 y los nuevos linajes BA.4 y BA.5.

En España, los informes epidemiológicos del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) vienen apuntando estas semanas que los cribados aleatorios detectan un aumento en la prevalencia de la BA.4 y BA.5, con un rango hasta el momento de entre el 5,4 % y el 64,9 % según el territorio.

En cifras, los informes de Sanidad contabilizan más de 118.000 casos de covid entre la población general en toda España desde el viernes pasado, a tenor de que se realizan menos pruebas y el foco se pone en colectivos de riesgo y mayores de 59 años.

Desde el martes se han notificado 68.186 nuevas infecciones, de las cuales 33.664 corresponden a mayores de 59 años, unos datos que ponen de manifiesto un claro aumento de la trasmisión junto con el indicador de evolución de la incidencia en la última semana, que escala de los 340 a los 419 puntos.

FRANCIA, REINO UNIDO O ALEMANIA VIGILAN EL AVANCE DE VARIANTES

Desde la semana pasada algunos países europeos como Francia o Reino Unido han detectado un fuerte aumento de casos por el avance de estas variantes, al tiempo que vigilan los repuntes en los indicadores hospitalarios, una situación similar en Alemania, cuyo Gobierno se ha adelantado en recomendar el uso de la mascarilla para el verano y estudiará, si proceden, medidas de cara al otoño.

Su Gobierno también avisó de que Alemania no puede enfrentar la ola de verano del coronavirus sin precauciones, al tiempo que anunció un paquete de siete medidas para preparar la llegada del otoño, ya que advierte que hay que "tomarse en serio" la situación epidemiológica de cara a los próximos meses, pero sin que cunda el pánico.

EVOLUCIÓN DE LOS INDICADORES EN LAS COMUNIDADES

En Madrid, tanto la incidencia en los mayores de 59 años continúa repuntando y está por encima de los 1.300 casos, al igual que su ocupación hospitalaria, que es la mayor de España con un 11,1 % de presión general y un 7 % en UCI, baremos que apuntan a riesgo alto y muy alto, respectivamente, según el semáforo covid.

Castilla-La Mancha es la región con la segunda mayor tasa de ocupación hospitalaria, con un 9,2 % en la global (en UCI el 5,9 %), y le siguen País Vasco (7,5%) y Cataluña (8,4 %).

El Gobierno de Extremadura, territorio con la ocupación hospitalaria más baja (2,6 %), ha informado esta semana de que las variantes de ómicron BA.4 y BA.5 representan ya el 56 % de las infecciones en la región, y aunque cree que no hay motivos para la preocupación, sí hay que estar vigilante ante el ligero aumento de la incidencia acumulada, ha avisado.

"Estaremos vigilantes ante cualquier situación que se pueda producir", explicó su consejero de Sanidad, José María Vergeles, para quien ante estas nueva variantes "la vacuna parece que se queda corta", pues no neutraliza la infección, aunque evita el desarrollo de una enfermedad grave en caso de contagio.

En la misma línea, Cataluña ha pronosticado un crecimiento de los casos, pero su Consejería de Salud ha señalado que no ve motivos para el nerviosismo porque el aumento de críticos en las UCI es "moderado", pero ha concluido: la covid está creciendo desde hace días como consecuencia de las variantes BA.4 y BA.5.

Baleares, entre otras regiones, con unos indicadores hospitalarios por encima del 5 %, ha notificado esta semana también un repunte de un 37,5 % más en la trasmisión covid que hace siete días.

Carlos Rubio